Pinotepa.— Han pasado seis meses desde que el huracán Erick impactó en los manglares del Pacífico de México, en Oaxaca. Los daños parecen de menos tiempo, árboles caídos unos sobre otros, sus ramas, tallos y hojas están secas, algunos sólo mantienen las puntas verdes, otros murieron, y sólo algunas zonas se mantienen en pie. “Así quedaron por protegernos, no imagino cómo sería sin ellos”, señala Jessica Colón, integrante del colectivo Voces del Manglar.
El sistema lagunar Corralero-Alotengo, ubicado en el municipio de Pinotepa Nacional, en el Pacífico de México, cuenta con al menos cuatro especies de mangle, y es primordial para los pueblos, no sólo para la protección contra los ciclones tropicales o huracanes sino para la supervivencia de las familias, quienes obtienen parte de sus alimentos en la laguna.
Las familias que viven a orilla de las costas como El Corralero y el Pie de Cerro han sido testigos de que cada año se intensifican más los huracanes y aumenta el número de tormentas tropicales, donde los impactos han sido de manera directa. Sobre el último, Erick —que les impactó en categoría 3— ha sido entre los más mortíferos en la Costa de Oaxaca.
“Nunca habíamos vivido vientos tan intensos como el huracán Erick, sentimos que en cualquier momento nos iba a llevar junto con las cosas y la casa. Cuando amaneció y pudimos salir y caminar, todo estaba destruido, los árboles del manglar estaban destrozados”, recuerda Jessie.
El impacto de Erick, con vientos de hasta 200 kilómetros por hora, se dio a unos meses de que el huracán John, en categoría 2, impactara a Punta Maldonado, Guerrero, cercano a El Corralero, con vientos de 45 kilómetros por hora.
La fuerza del viento arrancó las ramas de los mangles, a otros los volteó enteramente y el paisaje verde pasó a gris. Han pasado seis meses, aún no se recupera la vegetación de la laguna Corralero-Alotengo. Y de acuerdo con los datos del colectivo Voces del Manglar, se dañó más de 40% de hectáreas del bosque del manglar, tras el paso de Erick.
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Voces del Manglar, portavoz de la conservación
Ante el panorama desolador que mantienen los bosques del manglar, integrantes del colectivo Voces del Manglar —que llevan más de tres años promoviendo la concientización ambiental— insisten en los cuidados y conservación del sistema lagunar Corralero-Alotengo, que abarca al menos tres comunidades El Corralero, Pie de Cerro y Minitán, que han sido severamente afectados por los últimos huracanes.
De acuerdo al informe Daños a los manglares causados por huracanes, se estima que aproximadamente dos tercios de la población mundial vive a 65 kilómetros o menos de la costa, y es altamente vulnerable a los ciclones tropicales.
José Manuel González, también integrante del colectivo, comenta que Voces del Manglar comenzó con la impartición de talleres en las escuelas para la concientización sobre los cuidados del medio ambiente como voluntarios. De ahí fueron invitados para conformar una brigada de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), para investigar el ciclo de vida de la oruga de cristal o Acraga coa.

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“Ahí nos formamos y comenzamos a ver las cosas diferentes porque antes al manglar sólo los veíamos como árboles, pero fuimos reconociendo su importancia y toda la variedad de especies que habitan en la laguna, como los peces, los ostiones, el caracol, la tichinda y otros. Con el paso del tiempo nos dimos cuenta que es importante cuidar el manglar”, advierte José.
Entre las actividades que realiza Voces de Manglar están los talleres a estudiantes de distintas escuelas y charlas a los pobladores sobre el cuidado ambiental. Principalmente mantienen el monitoreo sobre el comportamiento del manglar, si estos presentan sequía, tala, parásitos, plagas, “tratamos de monitorear el ciclo biológico del manglar en las diferentes estaciones del año”, además de la temperatura del agua, la salinidad y el pH, explica.
“Si vemos que está cerrada la boca barra, entonces monitoreamos cómo cambia la laguna y el manglar. No somos unos expertos, pero ahí vamos aprendiendo. La información que tenemos queremos que llegue a más personas para que vean la importancia de nuestros manglares y que debemos de cuidarlos”, precisó Jessie.
Entre los servicios ambientales más beneficiosos que prestan los manglares están: hábitats para peces y crustáceos, filtración de agua, extracción de dióxido de carbono, formación de suelos y protección contra la erosión costera mediante la estabilización del suelo, acumulación de sedimentos y, principalmente, la mejora de las marejadas ciclónicas.
Buscan su restauración
“Nuestro propósito es cuidarlo, estamos buscando la manera de ver si se puede hacer una restauración o reforestación de la zona más afectada por la temporada de huracanes, sobre todo por el paso de Erick. Hubo zonas donde devastó totalmente”, lamenta Jessie.
Según los propios estudios e investigaciones del colectivo, en esta reserva de manglares, en el paraje Pico del Tianguis, es el único lugar donde existen cuatro especies: el mangle rojo (rhizophora mangle), el negro o mangle prieto, el blanco o laguncularia racemosa y el mangle Zaragoza o botón.
Integrantes del colectivo indican que los manglares son una barrera efectiva para los huracanes porque el aire pega primero al manglar. “Gracias a los árboles que nos defendieron y que ahí estuvieron parados, no se fueron, simplemente soportaron el aire, el tiempo y pues unos sobrevivieron, otros ya no, lamentan.
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