El cansancio se refleja en el rostro de las niñas y niños de la caravana migrante, quienes han caminado junto a sus padres casi tres semanas, bajo el calor, la lluvia, el frío y, sobre todo, con el hambre haciendo estragos. Todo, para huir de la violencia y desigualdad que prevalece en sus países de origen.
sin interrupciones.
sin límites.