Después de 22 días de intensas búsquedas entre intrincados caminos y la espesura de la selva, familiares de los ciclistas desaparecidos, encontraron sus cuerpos dentro de un pozo, ubicado cerca del fraccionamiento Kusamil, en la Supermanzana 112 de la ciudad de Cancún.

José Vicente Pérez, de 45 años y Rosendo Ibañez, de 33, mecánicos de oficio, fueron reportados como desaparecidos desde el 4 de agosto pasado, luego de que salieron a practicar senderismo en la ruta que los ciclistas conocen como Francisco May y La Viejita.

En su búsqueda se involucraron sus familiares, amigos, integrantes del Club de Ciclistas, voluntarios de la Brigada de Rescate Internacional Cancún (BRIC), la Dirección Municipal de Protección Civil, el Cuerpo de Bomberos, voluntarios, elementos de la Policía Militar y la Guardia Nacional, con binomios caninos.

La mañana de ayer familiares y amigos encontraron sus cuerpos dentro de un pozo.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Margarita Pérez, esposa de José, narró que ayer amigos, familiares y compañeros de ciclismo retomaron la búsqueda por caminos que no habían explorado, en la ruta recorrida por las dos víctimas, pero iniciando por el final de la vereda, de dificil acceso, a la cual sólo puede ingresarse caminando o a bordo de bicicletas y motos.

“Yo siempre decidí buscar donde mi esposo dijo que estaba, donde iba a hacer su paseo y desde las 11 de la mañana, entramos por otra parte de la brecha; siempre habíamos entrado del lado donde él inicia y ahora decidimos hacerlo al revés y fue cuando íbamos casi a mitad del camino, vimos un pedazo de un casco de bicicleta; me llamó la atención porque no se veía viejo, ni maltratado.

“De ahí decidimos, como eramos varios, entrar en las brechas. Mi hermano y otros vecinos se metieron primero y nosotros nos quedamos hasta el final, que fue cuando ellos revisaron muchos pozos, porque son muchos hoyos, fue que mi hermano descubrió que estaban ahí unos cuerpos y, al final, tuve que acercarme para corroborar que era la ropa de mi esposo”, detalló.

El cuerpo de su marido, estaba sobre el del joven de 33 años, ambos, casi irreconocibles -indicó- pero pudieron identificarlos por la ropa y los cascos que portaban.

“Las bicicletas, ni sus luces; sus teléfonos, nada. Supongo que fueron asaltados. No lo sé (…) a lo mejor los vieron, a lo mejor mi esposo y Rosendo llegaron en un mal momento, vieron algo que no convenía… no sé. O los quisieron asaltar, se resistieron al asalto y los golpearon y se les fue de las manos, a lo mejor… no sé”, manifestó.

Margarita notificó el hallazgo al número de emergencia 911. Las autoridades llegaron a levantar evidencias, se requirió de la intervención de personal de Bomberos para el rescate de los cuerpos, los cuales fueron trasladados al Servicio Médico Forense.

A medianoche la Fiscalía confirmó el hallazgo e informó de la apertura de una carpeta de investigación, esta vez por el homicidio en agravio del par de ciclistas.

A pregunta expresa, Margarita respondió que en algún momento, en estos 22 días, las autoridades tuvieron que suspender la búsqueda, porque el personal no es suficiente y también porque los binomios caninos -por ejemplo- estaban agotados por las condiciones extremas del clima y sometidos a muy altas temperaturas, por lo cual la Guardia Nacional decidió retirarlos.

“Son muchas cuestiones; ellos en las búsquedas, en la última búsqueda que se hizo, si hubieran avanzado unos 500 metros más, los hubieran encontrado; estaban cerca, pero la verdad los que hicieron su trabajo fueron los perros, que la verdad fueron los que más sufrieron con el sol, el calor, incluso unos se pusieron bien mal los perritos, se los tuvieron que llevar y de ahí se paró la búsqueda y se dedicaron a hacer otro trabajo en otros lugares”, expresó.

Sobre el desempeño de la Fiscalía reconoció que intentan hacer su trabajo lo mejor posible, pero carecen de suficiente personal, mucho trabajo y “hay mucha gente perdida, mucha gente desaparecida, y no se dan abasto, es demasiada la delincuencia”.

La entrevistada también se enteró del hallazgo, el 17 de agosto pasado, de los tres empleados de una funeraria, quienes desaparecieron el 3 de agosto en playas de Isla Blanca.

“Yo sé que esas personas eran trabajadoras, que apenas habían llegado a Cancún y no tenían problemas, ni mucho menos; la verdad no sé qué está pasando en Cancún”, lamentó.

Margarita admite que, en algún momento, sintió temor de seguir buscando en la brecha en donde su marido desapareció, “pero me dije, si yo no lo busco, nadie lo va a buscar”. Después de lo ocurrido, no regresará al lugar que recorrió con su esposo y con su hijo o en compañía de otros ciclistas amigos.

“Después de esto, creo que otros ciclistas deberían pensarlo dos veces para volver; yo no regresaría”, señaló y agregó que hubo quienes le dijeron que probablemente su esposo la había abandonado o que estaba involucrado con la delincuencia.

“No es de Dios que una persona termine así como terminó mi esposo y mucho menos él (…) mi esposo era una persona muy trabajadora, muy honrada, por eso mismo me siguieron apoyando, porque lo conocían”, concluyó.

cg

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