Juchitán, Oax. – El luto y el dolor, dan la impresión de que se ancló en las calles del pequeño municipio istmeño de , tras la muerte de la niña Elena y de su abuela Hilda, sepultada hoy. Ambas, víctimas del .

“Estamos devastados. El dolor nos golpeó sin aviso. Todos en Comitancillo estamos consternados”, dijo Don Ismael Alcántara Alvarado, hermano de doña Hilda, la número 14 de quienes murieron en el descarrilamiento del tren.

Por la tarde de este viernes, segundo día del primer mes del año, en un día todavía con nublados y vientos fríos, la tristeza aplastó la poca algarabía que le restaba a las fiestas de fin de año. Dos muertes, dos dolorosos trances en una sola familia por una sola tragedia.

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"Estamos lastimados, nadie espera dolores que enlutan los hogares, nadie espera tragedias que se viven en otras latitudes, ahora nos tocó, pero aún podemos rezar por la recuperación de quienes siguen hospitalizado", dijo el alcalde de Comitancillo, Alejandro Osorio Solórzano.

De los familiares de doña Hilda, quien murió ayer en un hospital de la ciudad de Oaxaca, aún hay tres recibiendo la atención médica. Dos están en la Ciudad de México y otra más en la capital oaxaqueña. Una femenina adulta y dos menores.

Frente al féretro con los restos de su hermana Hilda, en la sala de la casa, su hermano Ismael, en una especie de homenaje póstumo, le llama “guerrera” que hace años llegó de Coatzacoalcos, Veracruz, construyó familia en Comitancillo y educó a sus hijos.

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