Chilpancingo.— Integrantes de la Misión Civil de Observación Sexta denunciaron que las autoridades les negaron seguridad para poder llegar a la comunidad de Alcozacán, en Chilapa, donde están refugiados los pobladores de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán que fueron atacados a tiros y con drones desde los cerros, presuntamente por la organización criminal Los Ardillos.
“Nuevamente las autoridades federales, estatales y municipales traicionan su palabra. La autoridad federal se había comprometido a brindar el acompañamiento a la Misión Civil de Observación que conformamos y que se dirige rumbo al territorio de la Montaña Baja de Guerrero, especialmente a la comunidad de Alcozacán”, denunciaron.
La Misión Civil de Observación Sexta, integrada por organizaciones y colectivos, contaron que tenían como objetivo llegar a Alcozacán para documentar las “violaciones a los derechos humanos y para acompañar a las comunidades”.

“Sin embargo, a las 10 de la mañana del 22 de mayo, a 40 minutos de llegar a Tlapa para encontrarnos con los compañeros del Centro de Defensa de los Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y con las corporaciones del Estado que brindarían el acompañamiento a la MCO-S, Jesús Plácido, promotor del CIPOG-EZ, fue notificado de que no habría ningún acompañamiento de alguna corporación de seguridad del estado. Lo mismo fue notificado al Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, así como a los beneficiarios del Mecanismo de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas”.
Los integrantes de la Misión Civil de Observación Sexta lamentaron que el Estado mexicano les haya mentido, al prometerles seguridad para llegar a las comunidades atacadas.
“Responsabilizamos al Estado mexicano y a sus tres niveles de gobierno por cualquier cosa que suceda y que ponga en peligro la integridad de quienes conforman la Misión Civil de Observación”, denunciaron. Finalmente, alrededor de las 5 de la tarde, los integrantes de la Misión Civil de Observación-Sexta pudo arribar a Alcozacán.
Los Ardillos, durante seis días —del 6 al 11 de mayo— atacaron a los pobladores de las comunidades nahuas de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, en Chilapa.
Los criminales cercaron los pueblos, luego entraron y quemaron casas, cortaron la energía eléctrica y la telefonía. Les dispararon desde los cerros y les lanzaron explosivos desde drones artillados.
Los pobladores salieron huyendo hacia Alcozacán, la comunidad vecina, pero Los Ardillos no se detuvieron y llegaron hasta ese lugar y los volvieron a atacar. Los pobladores volvieron a huir aterrorizados hacia los cerros para protegerse.
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