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Acapulco.— No hay recolección de basura ni de escombros a casi tres semanas del huracán Otis, pero ya surgió un negocio tanto del gobierno estatal como de particulares.
Decenas de personas que llegaron de otros estados, pero también de Acapulco, buscan entre las montañas de madera, yeso y árboles que dejó Otis cable de cobre, aluminio y otros metales, así como pet.
Antonio Juárez llegó desde Toluca en su camioneta al que llama La Coruca y en ella ha llevado en dos semanas varios viajes de tonelada y media de aluminio, que se vende en 25 pesos el kilo, así como restos de cables de cobre.
“Ya traigo la camioneta llena de aluminio y de otros materiales para regresar a Toluca. Le pedimos a la gente que nos dé permiso de llevarnos el material y ellos nos dan chance, porque nadie está limpiando las calles”, dijo.
En la zona del Parque Papagayo, en un terreno de una hectárea, camiones del gobierno de Guerrero de la Secretaría de Protección Ambiental y particulares descargan toneladas de aluminio que eran el techo de negocios, restaurantes y casas que no resistieron los vientos de Otis.
Ahí son compactadas con maquinaria y trabajan personas traídas por una empresa de la Ciudad de México para reciclar el valioso material.
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