Cuando Millie Bobby Brown dio vida por primera vez a Enola Holmes tenía apenas 16 años. Ahora, seis años después, tanto la actriz como el personaje han dejado atrás la adolescencia, y esa madurez se convierte en el principal atractivo de la tercera entrega de esta saga.

En esta ocasión, Enola (Bobby Brown) está a punto de dar uno de los pasos más importantes de su vida: casarse con Lord Tewkesbury (Louis Partridge), pero la idea de abandonar la libertad que tanto la caracteriza no termina de convencerla.

Sus dudas quedan en segundo plano cuando su hermano, el famoso detective Sherlock Holmes (Henry Cavill) desaparece, obligándola a convertirse en una novia fugitiva para emprender una nueva investigación.

Uno de los mayores aciertos de la cinta es la evolución de su protagonista. Brown, quien también participó como productora ejecutiva, se involucró en el desarrollo de Enola, llevándola a una etapa más adulta, pero sin perder la inteligencia y el humor que la distinguieron desde el inicio.

Esa misma evolución se refleja en una historia que plantea conflictos más personales, como el equilibrio entre el amor, la independencia y las responsabilidades de la vida adulta; sin dejar de lado el misterio y las secuencias de acción.

Otro de sus puntos fuertes son los escenarios. La producción trasladó a Malta, cuyos paisajes refrescan el universo victoriano de la franquicia.

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Dónde ver: Netflix

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