En la década de los 90, Liam Neeson era reconocido como uno de los actores dramáticos más importantes de Hollywood. Su protagónico en "La lista de Schindler" le valió su única nominación al Oscar como mejor actor; además le abrió las puertas a producciones como "Los miserables" y "Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma".

Nada hacía pensar que sería una película de acción la que cambiaría el rumbo de su carrera y terminaría por convertirlo en leyenda.

En los 2000, el productor Luc Besson le ofreció protagonizar "Búsqueda implacable", y aunque Neeson aceptó, no lo hizo muy convencido; y es que, llegó a creer que la cinta pasaría a la historia sin pena ni gloria. La realidad fue otra.

En el filme interpreta a Bryan Mills, un exagente de la CIA, que emprende una carrera contrarreloj para rescatar a su hija, quien fue secuestrada por una red de trata de personas durante un viaje a París. La premisa dio pie a un thriller intenso, impulsado por persecuciones, combates y una de las frases más recordadas del género: “I will find you, and I will kill you” (te encontraré y te mataré).

Para dar credibilidad a su personaje, Neeson se sometió a un entrenamiento físico y de combate con el exmilitar Mick Gould. Esa preparación lo ayudó a construir un protagonista que se alejaba de los héroes tradicionales y apostaba más por la experiencia y la determinación, que por la fuerza bruta.

Contra todo pronóstico, "Búsqueda implacable" se convirtió en un éxito mundial al recaudar más de 226 millones de dólares en taquilla. Su impacto fue tal que dio origen a dos secuelas y redefinió la imagen de Liam Neeson como un nuevo ícono del cine de acción.

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