El lazo fraterno entre un padre y un hijo se manifiesta en la vida de distintas maneras; algunos son a través de una afición, como el futbol, un oficio o profesión, inclusive por los gustos adquiridos, pero el lenguaje que eligieron y Brontis Jodorowsky para manifestar su cariño fue el teatro.

“Cada que estoy en escena estoy con mi padre de cierta manera, porque trabajamos en tal ósmosis los dos que hay cosas que compartimos de una manera casi astral, además Alejandro me dijo que volvió al teatro por mí, para hacer obras conmigo”, comentó Brontis Jodorowsky con orgullo.

Muestra de esa unión está la puesta en escena "El gorila", que se presenta hasta el 17 de mayo en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández, del Centro Cultural del Bosque; con la cual Alejandro Jodorowsky se despide del teatro, porque a sus 97 años sus intereses van más por la creación literaria, según explicó Brontis.

“Para mí siempre ha sido un sueño traer esta obra a México, primero por cariño porque desde 2011, por la filmación de una película llamada "Táu" (2012), de Daniel Castro Zimbrón, regresé a trabajar acá; y segundo, porque tal vez pueda aportar algo aquí, y si mi trabajo interesa encontrar la forma de compartir, ya sea dirigiendo, enseñando o lo que sea, además mi familia tiene mucho arraigo a México”.

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"El gorila" muestra cómo un simio, al ser arrancado de su entorno natural para ser llevado a cautiverio, comienza a replicar comportamientos humanos para sobrevivir, pero en el proceso se convierte en un crudo reflejo de la condición humana, además de una reflexión sobre la libertad, la conciencia y los límites en la sociedad actual.

“En "El gorila" el tema es la renuncia a ser lo que eres para adaptarte a los demás, con el fin de recibir atención, cariño y aceptación, algo que todos vivimos en algún punto de nuestra existencia”.

Brontis explicó que fue en 2008 cuando él y su padre, Alejandro Jodorowsky, decidieron montar por primera vez esta puesta en escena. Originalmente estaba en italiano, luego se tradujo a varios idiomas, incluido el español; y se convirtió en la tercera colaboración entre ellos. La primera fue "Ópera Pánica", que reunió a los tres hermanos en escena: Adán, Cristóbal y él; y la segunda fue "Sueño sin fin".

“Mi padre me dijo: ‘Tengo el deseo desde los 70 de adaptar este cuento de Kafka y llevarlo al escenario’. Él hizo una primera tentativa con Narciso Busquets, pero no funcionó; sin embargo, el actor la siguió presentando con el trazo escénico de Alejandro Jodorowsky y posteriormente se la pasó a Humberto Dupeyron, quien la lleva de manera muy honorable desde hace 40 años. Ya lo fui a ver, fue un placer y muy conmovedor verlo; pero al querer mi padre llevarla más allá pensó que yo era el actor ideal para realizarla”.

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Brontis explicó que esto no fue por mero nepotismo, sino porque ambos ven la forma de hacer teatro de la misma manera, desde la corporalidad y hasta el hecho de que hacer teatro, al menos para ellos, es una manifestación de la alegría de vivir, aunque sea una tragedia la que se esté representando.

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