El que fue el gran proyecto cultural de la administración foxista, la Biblioteca Vasconcelos, llega el sábado a dos décadas de vida con un presente en decadencia, un futuro incierto y un pasado de promesas incumplidas. Llamada “La Catedral de la Lectura”, “la joya de la corona”, “el cerebro de la Red Nacional de Bibliotecas”, o la “Megabiblioteca”, este recinto diseñado por Alberto Kalach cumplirá 20 años sin director general, desde el 30 de marzo, y con graves problemas de mantenimiento en infraestructura, sin alcanzar las metas prometidas el 16 de mayo de 2006, cuando se inauguró sin estar al 100%, con un acervo descontinuado y con pobres expectativas desde la administración cultural actual.

“La biblioteca se quedó corta respecto a la expectativa inicial. Se intentó reescribir su propósito, pero con el fin de la administración de Daniel Goldin, su rumbo viró hacia una supuesta Biblioteca Central de una supuesta red de Bibliotecas. Hoy cumple con los servicios básicos, pero con muchas deficiencias, y sin haber crecido en la colección ni mejorado en conectividad”, dice Alejandra Quiroz, excoordinadora de servicios educativos de esa biblioteca.

La Biblioteca Vasconcelos, obra del arquitecto Alberto Kalach, presenta graves problemas de mantenimiento en su infraestructura. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL
La Biblioteca Vasconcelos, obra del arquitecto Alberto Kalach, presenta graves problemas de mantenimiento en su infraestructura. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL

Agrega que se ha hecho patente el desinterés que el gobierno tiene en el tema bibliotecario. “No se trata de tener un bibliotecólogo a la cabeza, como esperan asociaciones profesionales, sino de que el gobierno tenga voluntad de activar la infraestructura cultural más disponible. El desinterés no es reciente, pero es vergonzoso lo que ha pasado en los últimos dos sexenios”.

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David Beltrán, bibliotecario de la Vasconcelos desde su apertura, cuestiona la falta de compromiso de la administración actual con un recinto que, dice, vivió mejores épocas. Un desinterés que le queda claro en la situación actual, pues desde hace mes y medio la biblioteca trabaja por inercia y sin director, tiempo desde que José Mariano Leyva dejó su cargo al frente de la Biblioteca Vasconcelos y la Biblioteca México y no hay un nuevo nombramiento, como tampoco lo hay en la Dirección General de Bibliotecas que coordina la Red Nacional de Bibliotecas Públicas del país, luego de la salida del historiador Rodrigo Borja, el 30 de abril.

El recinto ubicado en Buenavista es un admirable ejemplo de arquitectura moderna, pero de alta demandas en su conservación y mantenimiento. El pasado miércoles en un comunicado, la Secretaría de Cultura federal anunció una inversión de más de 12.3 millones de pesos “para el mantenimiento preventivo y correctivo, así como a la conservación integral de la Biblioteca Vasconcelos”.

Esfuerzos

Según la dependencia, en 2025 se destinaron 3 millones para mantenimiento en domos de cristal, impermeabilización y conservación de uniones estructurales; y en 2026 se asignaron 9.3 millones más para remozamiento de espacios y mantenimiento de instalaciones eléctricas y sistemas de audio.

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En 2016, Daniel Goldin, quien estaba al frente del recinto, señaló que los trabajos de mantenimiento incluyendo el de elevadores y el sistema de seguridad interna de los libros, representaba 13 millones anuales; 10 años después, los 12.3 millones invertidos en dos años servirán para enchular el recinto, pero no “para honrar sus 20 años como espacio público, vivo, activo y en expansión”.

Aunque en algunos espacios hay personal de limpieza, no hay trabajos para arreglar desperfectos.  Foto: Yanet Aguilar/ EL UNIVERSAL
Aunque en algunos espacios hay personal de limpieza, no hay trabajos para arreglar desperfectos. Foto: Yanet Aguilar/ EL UNIVERSAL

En un recorrido de EL UNIVERSAL, una semana antes de tal anuncio, se pudo constatar trabajos de mantenimiento superficiales: limpieza de vidrios de la fachada, cambio de mamparas y arreglo de planchas metálicas en pisos, incremento de vigilantes y gran número de personal limpiando estanterías, barandales, libreros, mesas y pisos, poniendo flores y plantas al exterior, pero ningún trabajo correctivo ni preventivo por filtraciones, desperfectos de baños, puertas, herrajes y demás elementos del inmueble.

“No creo que esté a la altura de las prácticas contemporáneas. Cambiaron de enfoque, dejaron de hacer investigación con los datos de la biblioteca y su correspondiente socialización. Siguió siendo sede de actividades relevantes, pero sin trascendencia en los servicios”, dice Quiroz del espacio que en sus mejores tiempos (2015) atendía a un millón 990 mil personas. Una cifra que, a 10 años, muestra una baja, pues según la Secretaría de Cultura, en 2025 la biblioteca recibió poco más de un millón 400 mil visitantes, casi 600 mil menos.

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Datos que reafirman las apreciaciones de Alejandra Quiroz, quien señala que lo de ser la biblioteca principal de una red nacional es sólo un decir. “Bueno hubiera sido que fuera verdaderamente modélica para la red. Pero achataron su potencial unificando la dirección de dos bibliotecas completamente diferentes”: la Vasconcelos y la México, ambas sin director desde el 30 de marzo. “Ahora que la biblioteca está sin director ni siquiera se notó porque su papel fue realmente insignificante”, señala Quiroz respecto a José Mariano Leyva.

El pasado 9 de abril, a través de su cuenta de Instagram, José Leyva anunció su salida de la dirección de las bibliotecas. “Fueron años buenos. Fueron años duros. Logramos formar un equipo sólido, entusiasta, que quiso apostar por un proyecto cultural que diera cada vez más. Tal vez por ello logramos varias victorias...)” y enumeró sus logros en “esa aventura”: “echar a andar el depósito legal que recibe poco más de mil títulos nuevos cada mes. Tener eventos con más de 25 embajadas. El día de hoy en Facebook, la Vasconcelos es la biblioteca que tiene más seguidores del mundo, por encima de la Pública de NY o la del Congreso de Washington.” Pero no da datos, menos estadísticas o encuestas de quiénes son, qué buscan, qué les interesa y de dónde provienen sus visitantes, como aquel Perfil de visitantes y usuarios hecho en 2017.

Sobre su presupuesto y operación se le hicieron preguntas a los encargados de la Vasconcelos sin que se tuviera respuesta.

La Secretaría de Cultura hoy promete que “fortalecerán los contenidos dirigidos a infancias y juventudes, se renovarán los servicios bibliotecarios y se impulsará un circuito de programación cultural en el auditorio”. Y lo único muy visible es la atención a Mátrix Móvil, obra de Gabriel Orozco que es parte del acervo. Más allá de eso, la otrora “Megabiblioteca” llega a sus 20 con paliativos y acéfala.

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