A las 22:00 horas, el escenario principal del (EDC) 2026, celebrado en el Autódromo Hermanos Rodríguez se preparaba para ver a los headliners de su último día. La multitud avanzaba desde todos los accesos con destino a la estructura dominada por un búho gigante de ojos encendidos, pantallas verticales y columnas de luz roja que convertían la noche en arquitectura electrónica.

El descenso de temperatura, el cual ya rozaba los 10 grados, había cambiado la circulación del festival: menos tránsito, más concentración. Quienes seguían ahí habían elegido resistir.

Cuando Steve Angello apareció, el escenario principal acabó de llenarse. “, are you ready? Do you feel good?”, lanzó el DJ griego-sueco. Desde el frente, la respuesta fue inmediata y en español: “¡Suéltala!”.

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Cada drop venía acompañado por ráfagas de fuego que caían desde la parte superior del búho. El calor físico se mezclaba con el corporal de una multitud que saltaba más para mantenerse tibia que por euforia. A esa hora, el baile también era abrigo para soportar.

Angello, miembro de Swedish House Mafia y figura del house masivo global, sostuvo el set con la lógica de mainstage: crescendos largos, vocales reconocibles y golpes diseñados para sincronizar miles de cuerpos.

Mientras tanto, en StereoBLOOM, el dúo israelí Infected Mushroom llevaba el psytrance a su punto más intenso del domingo. Fans con hongos en la cabeza se agrupaban frente al escenario, donde guitarras, voces y sintetizadores se entrelazaban con visuales psicodélicas.

Foto: Osmar Alvarado / EL UNIVERSAL
Foto: Osmar Alvarado / EL UNIVERSAL

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A diferencia del mainstage, aquí el baile era continuo y circular, saltos cortos, brazos arriba, trance físico sostenido.

En Wasteland, entre contenedores y láseres industriales, el francés Trym empujaba el hard trance hacia el final de la jornada. Con mezclas como R-301 o In My Mind, el público más resistente, los que “sobrevivían” al domingo, decidió que la mejor forma de calentarse era no detenerse.

Las mascadas giraban en el aire, el vapor salía de las bocas y la pista parecía una bodega en combustión.

El frío comienza a vaciar el festival

Luego de los ajustes por contingencia ambiental de días previos, la pirotecnia volvió a encender el cielo del festival. Desde distintos puntos del Autódromo se veían explosiones de luz que marcaban los cierres.

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Pero el frío también empezaba a vaciar. Muchos optaron por retirarse antes del último tramo para alcanzar transporte público o simplemente huir de la temperatura.

De regreso al escenario principal, banderas de Canadá, LGBT y múltiples tótems ya se agrupaban en puntos fijos. La gente se acomodaba para el siguiente nombre del cierre: John Summit.

Con temas como Human, Go Back y Resonate, el DJ estadounidense, figura central del house actual, terminaría de densificar la noche. El público que permanecía ya no podía quejarse del frío: la cercanía física, el fuego escénico y el baile colectivo habían creado una cápsula térmica.

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dft

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