Más de 130 años después del crimen que sacudió a Estados Unidos, el nombre de Lizzie Borden regresa al centro de atención. Netflix ha confirmado que la próxima temporada de "Monstruos", dirigida por Ryan Murphy, estará centrada en su historia, marcando la primera vez que la antología aborda la vida de una mujer acusada de asesinato.
Tras el éxito de las dramatizaciones de Jeffrey Dahmer y Ed Gein, la serie promete una nueva exploración del true crime, esta vez enfocada en uno de los casos más enigmáticos del siglo XIX.
En 1892, Andrew y Abby Borden fueron hallados brutalmente asesinados con un hacha en su casa de Fall River, Massachusetts. Su hija menor, Lizzie Borden, fue la principal sospechosa. El caso se convirtió en un fenómeno mediático nacional, alimentado por prejuicios de género, clase y origen.

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Lizzie, quien entonces tenía 32 años, vivía con sus padres y su hermana Emma, ausente el día del crimen. La única otra persona presente era la sirvienta, Bridget Sullivan. Los cuerpos presentaban múltiples heridas: Abby con 19 hachazos en el piso superior y Andrew con 10 en la sala. No hubo testigos, móviles claros ni pruebas directas.
La producción comenzó este otoño bajo la dirección de Max Winkler, quien también trabajó en "Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez y Grotesquerie". Netflix anunció que el estreno está previsto para septiembre u octubre de 2026, siguiendo el patrón de temporadas anteriores.
El elenco estará encabezado por Ella Beatty, de 25 años, conocida por "Feud: Capote vs. The Swans", quien interpretará a Lizzie Borden. La acompañan:
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La nueva temporada no solo se centrará en el crimen y el juicio, sino también en el rechazo social que Lizzie enfrentó tras su absolución.
Lizzie Borden creció en una familia adinerada de Nueva Inglaterra. Era soltera, activa en la iglesia protestante y enseñaba en la escuela dominical. Su vida dio un giro cuando fue arrestada el 11 de agosto de 1892, tras varias declaraciones inconsistentes ante la policía.
Durante la investigación, llamó la atención un comentario suyo sobre buscar ayuda médica “sólo de un yanqui que fuera digno”, lo que dejó ver barreras culturales y prejuicios de clase presentes incluso en momentos de crisis, según reportó Smithsonian Magazine.
A pesar de no encontrarse restos de sangre en su ropa ni en las herramientas presentadas como evidencia, Lizzie fue llevada a juicio en junio de 1893. Fue absuelta tras poco más de una hora de deliberación. Sin embargo, el veredicto no bastó para limpiar su imagen: vivió marcada por la sospecha y el ostracismo social hasta su muerte, en 1927.
El caso de Lizzie Borden sigue sin resolverse oficialmente. Su historia ha sido objeto de múltiples libros, canciones, documentales, películas y danza.