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Un año de meditación necesitó la actriz Claudia Cervantes antes de tomar la decisión de congelar sus óvulos.

La autora de Soltera pero no sola, monólogo en el que da vida a una mujer que considera que no necesita de un hombre, comenta que fue a raíz de esta reflexión que le surgió la inquietud sobre qué pasaría si, después de varios años, ella misma o las mujeres que la siguen quisieran ser madres.

“Constantemente voy a terapias, meditaciones, cursos y era un tema que tenía trabajando, por qué tenía bloqueado mi instinto maternal, cuál era el miedo: a perder mi libertad, el compromiso o no estar lista emocionalmente y no querer heredar carencias”, comenta en entrevista.

Hace una semana se sometió al procedimiento y ya se recupera.

“Ha sido un proceso muy interesante porque todo el tratamiento es una bomba de hormonas que te cambia el humor, yo no estaba acostumbrada a esto y ahora puedo tener más empatía con las embarazadas”.

Se siente bien con la decisión, afirma, porque también pasaron por su mente otros escenarios que no se había planteado antes.

“Tomé la decisión totalmente consciente de que, si ahora no tengo una pareja, no me iba a agarrar a cualquiera egoístamente para cumplir mi necesidad. Fue un paso que hacía un sueño, todavía me falta ver cómo voy a transitar la otra parte”.

Cervantes comenta que la idea de hacerlo surgió a raíz del mensaje de su obra. Ahora ha cambiado la visión que tenía cuando escribió el monólogo, por lo que está escribiendo un nuevo texto.

Sin embargo, asegura que no alterará su monólogo; éste va enfocado a mujeres que todavía están en la etapa en la que su prioridad es la soltería.

“Realmente estaba tratando de saber cómo sobrevivir sin la persona que había perdido, entonces yo escribía que tenía que ser feliz por si llegaba otra persona o no”.

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