Entre canciones, mensajes y momentos espontáneos, Jason Mraz regresó a la ciudad de México, la noche de este pasado lunes, para ofrecer un concierto lleno de romanticismo.

La velada arrancó en punto de las 19:00 horas, cuando el cantante salió al escenario del , mientras el público continuaba ocupando sus asientos.

Mraz apareció con guitarra en mano y segundos más tarde se escucharon los acordes de “Love Someone”. El público comenzó a cantar desde los primeros segundos, a lo que él respondió: “Increíble”, al escucharlos.

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Sin detener el ritmo, el repertorio avanzó con “Have It All”, donde el tono cambió y dio paso a uno de los ejes de la noche: un discurso enfocado en lo emocional. Y es que, Mraz utilizó el escenario para reflexionar con sus fans:

“Ojalá tengas la oportunidad de compartir lo que eres con generosidad. Que entiendas lo que significa el corazón y que tomes decisiones desde ahí. El mundo es un lugar extraño, pero yo recurro a la música. Esta es mi música, este es mi amor, este es mi refugio”, expresó.

El concierto siguió con “3 Things” y “Unfold”, temas con los que Mraz profundizó en la idea de procesar las emociones, hablar del dolor y volver a intentarlo, antes de dar paso a “Unlonely”, momento en el que preguntó quién había asistido solo al concierto.

“¿Viniste solo? Porque no lo parece. Mira a todas las personas que tienes alrededor. Todos estamos juntos esta noche, somos como una gran familia”, agregó, reforzando la interacción con los asistentes.

Uno de los momentos más emocionantes ocurrió durante la interpretación de “Pancakes & Butter. Mienras el artistas cantaba a todo pulmón, un hombre entre el público decidió proponerle matrimonio a su pareja, desatando los gritos de las personas a su alrededor. Una vez que el compromiso se selló con un beso, Jason confirmó desde el escenario: "Dijo que sí".

Hacia la recta final, el concierto integró “93 Million Miles”, con la incorporación de una saxofonista, seguido de “I Won’t Give Up” y “No Plans”, antes de encaminar el cierre.

Previo a despedirse, Mraz retomó su discurso sobre la música como herramienta emocional: “Cierro los ojos y todo desaparece. Empiezo a cantar, a respirar… y entiendo que lo mejor es no estorbarme a mí mismo. Me convierto en un instrumento. Estoy aquí, estoy listo. Quiero ser un canal para algo más grande”.

El final llegó con “I’m Yours”, en un cierre donde el público volvió a entregarse por última vez.

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