Cuando hace cine, Tessa Ia prefiere que las imágenes hablen por ella. Y así lo hizo en Café Chairel, donde interpreta a una chica de pocas palabras.

“Siento que me la vivo tratando de quitar palabras en general. Prefiero mucho más el cine cuando no me cuentan las cosas platicadas, sino que puedo verlas suceder, y siento que por lo mismo fue muy disfrutable encontrar esos silencios aquí”, explica.

Katia, su personaje, junto a Alfonso (Mauricio Isaac), ambas personas solitarios, se encuentran en Tampico justo cuando atraviesan un duelo y deciden poner un café aun sin conocer nada del negocio.

En la historia dirigida por Fernando Barrera, el café además se convierte en un un vehículo para entablar y explorar relaciones humanas.

“El café es algo con lo que despertamos y con lo que tenemos una relación personal todos los días, pero también es algo que nos conecta con otras personas. Ese es el hilo narrativo. Me pareció interesante explorarlo también desde un mundo poético y nostálgico”, comenta el director.

Para el realizador, Café Chairel es una invitación a detenerse en medio de una realidad acelerada.

“La película se siente como una pausa de ese ruido que hay en el mundo que va muy rápido. Necesitamos tiempo para ver hacia adentro”.

La película, ya en salas de cine, aborda también esa búsqueda también de la sanación.

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