Guadalajara.— Adal Ramones luce golpeado, con algo de sangre, cabello alborotado y la camisa maltratada.

La imagen pertenece a Memorama, una nueva película que acaba de terminar al lado del también actor Alejandro Calva (Los simuladores) y la dirección de Juan Carlos Carrasco (Santos peregrinos) y la cual se encuentra en fase de posproducción.

“Es muy violenta, con giros inesperados. Son dos individuos al límite de sus vidas y van a definir todo en 90 minutos. De repente quien se puede creer que es el verdugo, no lo es”, adelanta Adal.

Ramones ha hecho comedias como Reyes contra Santa y Hasta que la boda nos separe, pero cuando ha hecho mancuerna con el realizador, ha abierto el abanico al drama con Martín al amanecer y al dramedy vía El amor no puede esperar.

Memorama salió, recuerda el regiomontano, de una convocatoria de Carrasco puesta en Facebook.

“Decía que si alguien tenía una obra de teatro que no se haya hecho en cine, la subiera, la leería y si le gustaba, se haría”, detalla Ramones.

Rockero en crisis

El actor estreno de A toda madre en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, una comedia en la que interpreta a un rockero.

“En el proceso de creación yo mandaba los tatuajes, el sombrero y fue divertido porque es un personaje venido a menos”, cuenta de la cinta que busca salida comercial.

“En una escena comencé a improvisar una canción comenzaron a decir que y sería un hitazo. Y gustó tanto que sale en los créditos finales, con el título ‘Maldito’ fentanilo’”, añade.

Ramones reconoce que batalló para entrar al cine luego del fenómeno de Otro rollo, pues había productores que no lo consideraban actor.

“Nunca me quise esperar a que alguien me hablara, opté por decir hay esto pues adaptémonos. Siempre he sido fiel creyente de eso”, dice.

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