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Zavala & Calderón, el consorcio

16/12/2015
02:05
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Lo que tanto anhelaron sin poder conseguirlo Vicente Fox y Martita Sahagún; lo que buscan con ansias Bill y Hillary Clinton en Estados Unidos; lo que ya consiguieron Cristina Fernández y Néstor Kirchner en Argentina, es lo mismo que hoy intentan Margarita Zavala y Felipe Calderón en México: ser el primer matrimonio, sentimental y político, que gobierne el país por la vía de las urnas.

Para lograrlo, la señora Zavala, quien se precia de tener “una carrera política propia” —sólo fue diputada federal, asambleísta del DF y activa militante panista— ha iniciado una abierta precampaña por la candidatura presidencial del PAN, en la que sigue fielmente el modelo de su marido: adelantarse por la vía libre y declarar abiertamente sus aspiraciones e incluso crear estructuras nacionales de apoyo en busca de imponerle a su partido una candidatura mediática que rebase y apabulle a otros aspirantes panistas y coloque al panismo en una costosa disyuntiva: o me aceptan como candidata o pagarán un alto costo.

Es la misma ruta que recorrió Felipe Calderón cuando casi tres años antes de 2006, en mayo de 2004, siendo secretario de Energía de Vicente Fox, se hizo “destapar” por el empresario jalisciense Abraham González Uyeda en un rancho en Jalisco. Aquel arranque anticipado, que molestó al entonces presidente, ubicó a Calderón como “rebelde panista” —“hijo desobediente” en sus propias palabras— y aunque sólo replicaba el modelo que el propio Fox inició seis años antes, como gobernador de Guanajuato, colocó al PAN contra la pared con su candidatura adelantada. Es lo mismo que hoy hace Margarita, con un matiz de estilos, pues el suyo ha sido, aprovechando su imagen y popularidad en los medios, un destape mediático.

Porque ese es hasta ahora el mayor activo de la señora Zavala, no su “trayectoria política propia”, que ya dijimos es limitada, sino más bien su carisma y sensibilidad que le dieron, desde que vivió en Los Pinos, una imagen de sencillez y discreción que sedujo no sólo a los medios sino a buena parte de la sociedad, harta de la frivolidad y el protagonismo que doña Marta Sahagún desplegó en los seis años que cogobernó con su esposo con más errores que aciertos.

Esa fascinación que Margarita ejerce en un sector de los medios, sumada a su condición de género, a un discurso articulado y a la estrategia del ex presidente, han hecho que el apellido Zavala figure ya como uno de los mejor posicionados en las adelantadas encuestas rumbo a la sucesión presidencial. Y desde esa posición, que la coloca hoy como la precandidata más fuerte del PAN, la señora no sólo rebasó y desplazó a otros aspirantes que le llevaban ventaja, como Rafael Moreno Valle y el desahuciado Gustavo Madero, sino que además ha colocado al panismo en una amenazante disyuntiva: o me hacen candidata o me les voy.

Esa es la única circunstancia que la diferencia hasta ahora de su marido: que para presionar al PAN, tal como lo hizo Calderón en 2006, Margarita Zavala tiene un nuevo instrumento que le brinda la ley, como es una candidatura independiente, con la que ya ha enviado advertencias y hasta amenazas directas al panismo. Y esa es la disyuntiva en que se encuentra el panismo dirigido por Ricardo Anaya, que si no acepta el proyecto del calderonismo para regresar al poder, podría pagar un alto costo al fracturar y dividir al partido.

Por ahí camina este nuevo matrimonio de la política que busca hacer historia en México y lograr lo que otras parejas ya hicieron en otros países. Porque aunque el ex presidente diga que no se mete en la campaña de su esposa y ella afirme que “Calderón no anula mi personalidad ni dirigirá mi campaña”, es claro que en los hechos, ellos son un consorcio que funciona juntos, tanto en lo privado como en lo público. Así ocurrió, con toda la discreción y el bajo perfil que tuvo doña Margarita como primera dama, y así será si el apellido Zavala llega a estar en la boleta electoral de 2018, “haiga sido como haiga sido”.

NOTAS INDISCRETAS… En la lista de los gobernadores jóvenes del PRI que decepcionaron —“mirreyes priístas” los llaman— entra también el de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes, que hoy, a punto de terminar el sexenio, pretende que el Congreso local apruebe una “megadeuda” de 8 mil millones de pesos que los zacatecanos pagarían en 15 años. Es un reflejo de cómo dejará al estado este priísta que llegó al poder con el “efecto Peña Nieto”: endeudado y con más pobreza, por no hablar de la inseguridad que padecen los zacatecanos… Los dados mandan Doble Escalera. Que comiencen las posadas!!!

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Salvador García Soto
Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios impresos y electrónicos de México.

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