El silencio del deporte

Paulina Benavente

Los grandes atletas, como cualquier persona, también viven episodios de inestabilidad mental

Si bien el deporte es salud, no está exento de que algunos de sus protagonistas presenten algunos padecimientos psicológicos derivados de su trabajo; sí, aunque no lo crea, los atletas y grandes deportistas así como usted y yo, tienen momentos de estrés, de ansiedad, de depresión, de inestabilidad mental, ataques de pánico, y desórdenes postraumáticos, entre otros que terminan por afectar su vida laboral y en ocasiones su carrera profesional.

Hace unos días el joven pelotero Roberto Osuna, pitcher de los Blue Jays de Toronto, confesó tener problemas de ansiedad. Osuna, de 22 años, se atrevió a hacer del conocimiento público el problema por el cual atraviesa cuando no está sobre el montículo, “en verdad no sé cómo explicarlo, me siento perdido. Simplemente ansioso, no tiene que ver con el juego, ahí me siento genial, pero cuando no estoy en el diamante me siento raro, perdido. En estos momentos no soy yo, no sé cómo explicarlo”, reveló, esto justo después de convertirse en el pitcher más joven en acumular 75 salvamentos y sumarse a las estadísticas históricas de las Grandes Ligas.

Osuna es uno de muchos deportistas que padecen algún tipo de enfermedad mental, pero también de los pocos que se atreven a hablar del tema y solicitar ayuda; Carlos Téves sufrió depresión, su sufrimiento lo llevo a perder ese toque que lo convertía en El Apache. Michael Phelps llegó a sentirse en un tren sin control, su autoestima estaba por los suelos, sus ocho oros olímpicos no evitaron que se sintiera deprimido. Mardy Fish confesó que a pesar de estar entrenado para ser “mentalmente fuerte”, sus ataques de pánico lo llevaron a mostrar una debilidad que no estaba preparado a enfrentar. Rebert Enke llegó a la cima consiguiendo el puesto titular de la portería alemana y no pudo superar su terror interno.

Las enfermedades mentales son un mal de la sociedad hoy en día y el deporte es parte de la sociedad, el deportista no está absuelto de “malos días”, tampoco de momentos de angustia; y es que el deportista élite, ese que gana millones de dólares, que se lleva las portadas de los diarios, es un ser humano que sufre y que lo hace en silencio.

El cerebro, este órgano que nos distingue, que nos hace diferentes, que ha sido objeto de un sinnúmero de estudios sobre su funcionamiento, problemas y disfunciones, es al final el que también define a quien “de las vulnerabilidades, saca fortalezas” como lo dijo Freud. Osuna 24 horas después subió a la lomita y cerró la novena permitiendo un sencillo y sacando los últimos tres outs en la victoria de los Blue Jays.

 

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***En la foto: Roberto Osuna aceptó que tiene problemas de ansiedad. (ARCHIVO. EL UNIVERSAL)

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