Aleppo, desastre humanitario

Nouhad Mahmoud

A pesar del creciente sufrimiento de la población en Aleppo, las posibilidades de tener un respiro son hasta ahora pocas

Una reunión se llevó a cabo el día 18 de este mes entre representantes de Estados Unidos, Rusia y las Naciones Unidas para discutir la situación humanitaria en Aleppo, así como formas de aliviar el sufrimiento de la población en y los alrededores de la ciudad sitiada. Staffan de Mistura, el enviado especial de las Naciones Unidas para Siria, terminó la junta después de ocho minutos, diciendo que “no tiene sentido” planear entregas de ayuda cuando no va a ser permitida su entrada en áreas bajo sitio. Estaba demandando 48 horas de alto al fuego en y alrededor de Aleppo, de esta manera implícitamente rechazando una oferta rusa de tres horas diarias de pausa y corredores humanitarios para permitir a los civiles desalojar el este de Aleppo, que está bajo el control de los rebeldes.

Acorde con ABC News, cerca de dos millones de personas, en y alrededor de la ciudad, no tienen acceso a la electricidad ni al agua. La infraestructura de salud se está colapsando. Ocho de diez hospitales y 13 de 28 centros de salud están fuera de servicio o parcialmente funcionando.

Human Rights Watch documentó la semana pasada seis ataques aéreos por aviones sirios y rusos en Idlib, provincia tomada por los rebeldes, y en partes de Aleppo, que temporalmente cerraron las facilidades de salud y asesinaron a al menos 17 civiles.

Aleppo vive bajo un implacable bombardeo aéreo con 60 a 70 incursiones diarias por parte de la fuerza aérea de Rusia y Siria, revelando la determinación del eje Moscú-Damasco-Teherán de imponer su solución “política” al conflicto sirio a través de su poderío militar. El reciente recrudecimiento de ataques aéreos está sucediendo al mismo tiempo que las negociaciones “técnicas” entre Estados Unidos y Rusia sin resultados a la vista.

Las Naciones Unidas llamaron a un urgente alto el fuego humanitario en Aleppo, pero Rusia rechazó una pausa extendida, argumentando que serviría a los “terroristas” para mejorar sus posiciones. Frank Walter Steinmeier, el ministro de Exteriores alemán, ha dejado las negociaciones en Rusia decepcionado, después de que su empuje para un alto el fuego más largo en Aleppo no obtuvo una respuesta positiva. Incluso las tres horas de alto el fuego no se materializaron, el combate persistió debido al intento de las fuerzas del presidente sirio Bashar al-Assad de utilizar la tregua para su provecho. El enviado de las Naciones Unidas admitió que la ayuda humanitaria no ha podido llegar a la ciudad.

A pesar del creciente sufrimiento de la población en Aleppo, las posibilidades de tener un respiro son hasta ahora pocas, dadas las continuas diferencias entre rusos y estadounidenses. Incluso la reunión esperada esta semana entre John Kerry y Sergei Lavrov sobre Siria, no tendrá resultados tangibles. Las condiciones para una asistencia de socorro y corredores humanitarios, propuestos por Moscú, implican la necesidad de tratar con el régimen sirio para implementarlas y eso se traduce en muy largas negociaciones, las cuales no apresurarán los representantes de Al-Assad para asegurar su éxito.

La última posición turca con respecto a Al-Assad como uno de los jugadores será invertida por Rusia para endurecer sus condiciones sobre asistencia humanitaria. En cuanto a los europeos, no se negarán a hacer frente a los hechos tal cual son, tal vez eso les evitará más refugiados y terrorismo.

En los últimos 150 días de la administración del presidente Barack Obama, los estadounidenses se están apegando a su falta de política en Siria intentando limitar sus pérdidas y evitando cualquier cambio de curso relativo a dejar el liderazgo a Rusia, expresando algunas veces verbalmente sus reservas. Los rusos y sus aliados están intentando fuertemente imponer sus planes, tomando ventaja del momento de desapego estadounidense para afrontar al siguiente presidente de Estados Unidos con una situación de facto en el territorio, donde el equilibrio de fuerzas está definitivamente de su lado.

Después de la imagen dolorosa del año pasado de un infante sirio, Ilan, cuyo cuerpo fue arrastrado hacia la costa turca, el mundo se aterró la semana pasada por una escena de otro niño sirio, Omran Daqnesh, de cinco años. El niño, con un rostro pasmado y ensangrentado, fue sacado de entre los escombros junto con su familia después de que una bomba de un ataque aéreo destruyera el edificio donde vivían. Su hermano mayor no tuvo la oportunidad de sobrevivir. Su historia suma el horror de Aleppo estos días. Ganar el control de la ciudad es el principal objetivo militar del régimen sirio y sus aliados. Crímenes y distorsiones son cometidos para tal fin.

Mientras los rusos anuncian que sus ataques son en contra del EI, oficiales del ejército estadounidense dicen públicamente que no observan su presencia en ni alrededor de Aleppo, lo que quiere decir que los ataques aéreos rusos son realmente en contra de varios grupos anti-Assad. De acuerdo con su propio video, los rusos están lanzando bombas de gravedad no dirigidas llevando a un bombardeo indiscriminado y más víctimas civiles.

Amnistía Internacional reportó el uso de armas químicas por las fuerzas del gobierno sirio en al menos tres ocasiones durante un periodo de dos semanas en agosto, utilizando gas cloro que mató a cuatro personas e hirió a 60, 40 de las cuales eran niños.

Otro reporte de Human Rights Watch, de la semana pasada, alega que armas incendiarias fueron utilizadas por los sirios y los rusos al menos 18 veces durante las últimas nueve semanas alrededor de Aleppo, aunque Rusia es signataria de un acuerdo de 113 países que prohíbe el uso de armas incendiarias en áreas con concentración de civiles.

Las Naciones Unidas y las organizaciones humanitarias están llamando a una solución diplomática para la peor crisis después de la Segunda Guerra Mundial. Llaman al respeto del derecho humanitario entre combatientes. Llaman a los gobiernos y naciones del mundo a ayudar a aquellos que necesitan ayuda. Se sienten impotentes y quieren que los ciudadanos del mundo expresen su indignación en contra de la indiferencia hacia la tragedia de inmensas dimensiones. Sumamos nuestra voz a la de ellas.

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011

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