Una receta para el caos

Nouhad Mahmoud

La organización del Estado Islámico (EI) está siendo atacada últimamente tanto en Irak como en Siria. Sus combatientes se encuentran bajo asedio en Faluya, a 65km al oeste de Bagdad y la última ciudad importante en el oeste de Irak bajo dominio del EI. En Siria, las ciudades de Manbej, Tabaqa y Raqqa, la capital de su Jilafa, se encuentran bajo ataque al norte y al sur con bombardeos aéreos por parte de la coalición liderada por Estados Unidos o la Fuerza Aérea Rusa.

Tomar Faluya fue una decisión política del gobierno iraquí para desviar la atención del estancamiento en Bagdad, donde los políticos fracasaron en acordar una fórmula de trabajo para las instituciones del país. Los estadounidenses querían una mejor preparación, donde las tribus sunitas tomaran parte en la liberación de Faluya, pero fueron solos con una combinación de fuerzas iraquíes y milicias de Movilización Popular Pro-iraníes, apoyando el avance con bombardeos aéreos y asesores militares en el terreno.

Los islamistas no se encuentran en una buena posición para resistir por mucho tiempo. La tragedia está en las condiciones de vida de 90 mil civiles, a quienes no se les permite abandonar su ciudad sitiada, y también su futuro, siendo expuestos a venganzas sectarias de los militantes chiítas que atacan.

EL EI continúa manteniendo algunas áreas en el norte y el este de Irak, aparte de Mosul, la segunda ciudad iraquí ocupada en junio de 2014.

La autoproclamada capital del Jilafa, la ciudad de Raqqa al norte de Siria, es blanco de una carrera entre distintos ejércitos. Las fuerzas del régimen sirio están avanzando desde el sur, apoyadas por sus aliados iraníes y rusos, para controlar Tabaka antes de llegar a Raqqa. Una coalición de fuerzas kurdas y árabes está avanzando desde el norte y el este. Tienen que dominar Manbij, la ciudad estratégica, antes de avanzar hacia Raqqa. Este verano puede ser testigo del final de la presencia de l EI en ciudades que ha ocupado desde 2014. Retomar Mosul es la gran recompensa para combatientes locales y sus patrones regionales.

A pesar de la larga contienda en Irak y Siria, todas las partes parecen ir a la guerra. En Bagdad fracasaron todos los intentos de llegar a un consenso donde todos los componentes sean representados en un gobierno nacional.

Observadores están acusando a Irán de impedir el acuerdo nacional entre los componentes iraquíes para distribuir su participación en el gobierno de su país. Con sus milicias está creando un poder militar leal a sus planes y paralelo al ejército nacional iraquí, de una manera similar a su guardia revolucionaria que está dominando el país militar, política y económicamente.

Si la actual campaña contra el EI lleva a su derrota, la pregunta es ¿qué sigue? ¿quién llenará el vacío? Si son Irán y sus partidarios, ¿cuál será la reacción de los sunitas de Irak? Seguramente no aceptarán ser marginalizados y oprimidos en su propio país. El Estado Islámico de Al-Zarkawi fue derrotado por fuerzas sunitas, pero la política de sectarismo de Nouri al-Maliki llevó a la resurrección de otro, el Estado Islámico de Abou Bakr Al-Baghdadi. Repetir los mismos cursos resultará en las mismas consecuencias.

Parece ser que más de un partido en la región no quiere que Irak sea nuevamente una sola entidad.

En Siria, la administración de Obama está contando con el componente kurdo para combatir al Estado Islámico. Está ofreciendo apoyo militar, logístico y político a una minoría que tiene sus propios agravios y aspiraciones nacionalistas. La oposición siria nunca recibió tal apoyo por parte de los estadounidenses en su larga lucha contra Bashar al-Assad. Para los kurdos, la sangre que están derramado en Siria y en Irak no debe ser en vano. El territorio que están capturando es considerado parte de su patria. Si liberar Raqqa del EI se lleva a cabo a través de fuerzas kurdas, las futuras guerras serán sobre la identidad de los territorios disputados.

Todos están yendo a la guerra sin un objetivo... no hay reformas políticas en Bagdad, no se habla sobre negociaciones para terminar la guerra en Damasco. Rusia, después de su espectáculo bélico en Siria y sus atroces crímenes contra civiles, no ganó una posición de negociación en Europa, la OTAN está maniobrando en sus puertas. La administración de Obama se está esforzando por conseguir una victoria antes de salir de la escena. El EI es su objetivo esta vez, pero ir a la guerra tiene sus responsabilidades: ¿Qué pasa con el día después y cómo se verá el panorama después del gran lío? Hasta ahora, el eje de Moscú-Damasco-Teherán ha demostrado coordinación y determinación en el terreno y en la escena diplomática, contra confusión y desorden en el otro campo liderado por Washington.

La imagen predominante del Levante es de una mayoría de sunitas que son sujetos a cambios demográficos, expulsados de sus ciudades históricas hacia el desierto o países vecinos, marginalizados en sus sociedades e ignorados por los tomadores de decisión en las capitales del mundo… el futuro no puede ser prometedor mientras prevalezca una gran injusticia…

Hace una década, Condoleezza Rice, la entonces secretaria de Estado estadounidense, estaba promoviendo la idea de un caos creativo en Medio Oriente con el fin de reordenar sus mapas para el mejor. El presente caos es una receta para guerras interminables en la región y el mundo no estará a salvo de sus consecuencias.

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011
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