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07/03/2016
01:58
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Llegó el final de uno de los últimos ídolos americanistas, luego de varias despedidas en diferentes estadios, tanto en México como en la Unión Americana, Cuauhtémoc Blanco termina por disfrutar al máximo esta oportunidad para brindar sus clásicas pinceladas, así como la famosa “Cuauhtemiña”.

Se debe decir que todo este homenaje se realizó al antojo de Cuauhtémoc, fiel a su estilo, a como es él: genio y figura. Jugó lo que quiso, ejecutó algunas acciones que por poco terminan en gol y deleitó a los aficionados con su presencia.

Pero también es importante remarcar que se trata de una situación que resulta tan atípica en cualquier Liga del mundo como normal que suceda en la Liga MX.

Sin que por ello deje de ser muy controversial, ya que ocurre en el marco de un torneo oficial, alterando de alguna manera la competencia, y coincide con el inicio de su carrera política. Por lo que los acontecimientos no dejan de ser polémicos.

De cualquier forma, su sola presencia acaparó la atención de la mayoría de los medios de difusión, así como de la Jornada 9.

Su participación sirvió como un envión anímico para sus compañeros, que en muchos de los momentos parecían cascarear con alegría.

Todo salió bastante bien para cerrar con broche de oro una carrera larga y llena de triunfos, con una victoria clara de cuatro a uno ante Monarcas de Morelia, que sucumbieron con una muy mala actuación, al poner poca resistencia y más bien parecer un equipo comparsa, como si se sumara al festejo de las Águilas hacia su gran jugador.

Fue grato ver el cúmulo de muchos seguidores en el Estadio Azteca para llenarlo casi en su totalidad con muchas playeras de ‘Cuau’, quienes corearon su nombre durante los 37 minutos que disputó, en el medio tiempo y al final.

Seguidores fieles, quienes increíblemente le perdonan todo, hasta sus malas conductas a lo largo de su carrera.

Así termina la trayectoria de un gran jugador, que desarrolló un futbol con mucha picardía, de buena técnica e inteligente al atacar. Siempre jugaba dos pasos adelante en todas las acciones, capaz de resolver cualquier obstáculo y echarse el equipo al hombro.

Ya veremos cuánto tiempo pasará para ver otro jugador con sus condiciones y carisma.

Finalmente, aprovecho para desearle suerte en su nueva pero difícil posición política y, sin duda, espero verlo regresar a actividades ligadas al futbol en un tiempo cercano.

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