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TLC con Australia, otra puerta hacia China

Mario Maldonado

Melbourne, Australia. Melbourne es una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, de acuerdo con rankings como el que publica The Economist Intelligence Unit. Y en una ciudad que se precie de ser la más liveable y una de las más cosmopolitas, no puede faltar lo mejor de México: su gastronomía, su gente y su cultura. Todo esto hay en esta y otras ciudades de Australia: pasillos enteros de productos mexicanos en las tiendas de autoservicio, más de 600 restaurantes de comida mexicana; cerveza, tequila, mezcal; exposiciones culturales y cerca de 6 mil mexicanos viviendo en esta inmenso país, de los cuales 3 mil son estudiantes.

Los australianos quieren más productos de México en sus ciudades, pero también quieren llevar sus marcas al mercado nacional. El vino, por ejemplo, que pese a ser de gran calidad no puede competir en el país por los aranceles que se le imponen. Para eso, Australia está interesado en firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con México, el cual también busca diversificar su comercio internacional de cara a lo que se prevé sea una ríspida renegociación del TLCAN.

Actualmente, Australia es el socio número 32 de México, con cerca de mil 400 millones de dólares anuales de intercambio comercial, y el 18 en cuanto a inversión extranjera directa, con mil 235 millones de dólares, sin contar los 6 mil millones de dólares que invertirá BHP en alianza con Pemex. No obstante, un TLC podría convertirlo en uno de los mercados más atractivos para el país en la región Asia-Pacifico. Como lo anticipamos en la columna anterior, ya se están evaluando diferentes opciones, entre ellas un acuerdo bilateral directo, a través del TPP o mediante la Alianza del Pacífico.

Otro de los atractivos de un eventual Tratado de Libre Comercio, me dice el Embajador de México en Australia, Armando Álvarez Reina, es que puede convertirse en otra puerta de entrada al mercado asiático, específicamente a China, el socio comercial más relevante de Australia y el segundo de México. “Los productos mexicanos y australianos son complementarios; eso hace más atractivo la posibilidad de un acuerdo comercial”, me explica.

Hace dos años, ProMéxico abrió una oficina en Canberra, la capital de Australia, la cual está a cargo del regiomontano Esaú Garza, quien funge como el comisionado comercial. Mediante esta representación se ha logrado acercar a empresas e inversionistas de ambos países para explorar nuevos negocios. Tres de los sectores con mayores oportunidades en Australia para las compañías nacionales es el de autopartes, aeroespacial y de alimentos. En sentido contrario, los que los australianos ven con mayor interés son el energético, minero, de infraestructura y servicios financieros.

En lo que tiene que ver con la inversión financiera, los dos fondos de capital privado más importantes de Australia (IMF y Macquarie) ya operan en México. El primero, a través de la adquisición de 44% del Circuito Exterior Mexiquense a OHL México, y el segundo financiando distintos proyectos de infraestructura.

Este semana, en Melbourne se llevó a cabo el Foro de Infraestructura para América Latina (ALABC), donde la directora general de la Amexcap, María Ariza, presentó las oportunidades y los vehículos de inversión a través de los cuales los australianos y otros inversionistas pueden acceder a los proyectos de infraestructura en México. En tanto, Alejandro Blasco, director de Relación con Inversionistas del Bancomext, explicó cómo funciona la plataforma mexicoprojectshub.gob.mx, la cual incluye más de 400 proyectos federales de infraestructura y cómo se puede acceder a ellos.

Hasta ahora, sólo hay registro de cinco empresas mexicanas que operan directamente en Australia (Gruma, La Costeña, Metalsa, Katcon y Grupo Proeza), contra cerca de 170 firmas de origen australiano en México, entre ellas mineras como Azure y Strategic Marine; energéticas como BHP; y otras industriales como la fabricante de tubos de polietileno Worldpoly.

La relación México-Australia no se limita al tema económico y comercial, asegura el embajador Armando Álvarez Reina. Las relaciones políticas han sido históricamente buenas y se han estrechado durante la actual administración federal. El presidente Enrique Peña Nieto se ha reunido una vez con la exprimera ministra de Australia, Julia Gillard, dos veces con el también ex primer Ministro Tony Abbott, y el año pasado recibió en Palacio Nacional con honores de jefe de Estado al secretario general de Australia, Sir Peter Cosgrove.

En tanto, el número de viajeros australianos a México crece a un ritmo de doble dígito anual y se espera que al cierre de 2017 llegue a 100 mil turistas. Para ello, se está trabajando en la conectividad aérea, pues actualmente no hay un vuelo directo de Australia a México. En el tema de la educación, cada vez más universidades mexicanas y australianas firman convenios de cooperación e intercambio de estudiantes.

Así que Australia emerge como un potente socio comercial de México.

 

Twitter: @MarioMal

Correo: [email protected]

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