Viejo conocido de Slim y Pemex busca negocios en México

Mario Maldonado

A finales de abril del año pasado, Miguel Galuccio se despidió de sus colaboradores de la petrolera YPF. “En los últimos cuatro años, los resultados que hemos logrado son insuperables”, dijo entre lágrimas quien había sido CEO y presidente de la empresa argentina desde mayo de 2012, tras su nacionalización.

Algunos de sus logros al frente de YPF fueron revertir la caída de la producción petrolera, las asociaciones con empresas extranjeras como Chevron y Dow Chemical, el desarrollo del segundo yacimiento de gas shale más grande del mundo (Vaca Muerta) y haber conseguido que el entonces hombre más rico del mundo, Carlos Slim, se convirtiera en accionista de la firma.

De acuerdo con Galuccio, la incorporación de Slim daría confianza al mercado financiero internacional para lograr futuras asociaciones. “Celebro que el empresario más importante del mundo haya comprado 8.4% de las acciones de YPF (valuadas en unos 300 millones de dólares), iniciando una inversión de largo plazo en YPF”, solía decir.

La gestión de Galuccio, quien fue designado máximo jefe de YPF por Cristina Fernández de Kirchner, no estuvo exenta de suspicacias, las cuales comenzaron a ser investigadas por el gobierno del presidente Mauricio Macri, quien tomó posesión en diciembre de 2015. Entre los asuntos que causaron su salida de la petrolera argentina están los términos poco transparentes de los acuerdos que hizo con petroleras extranjeras como Chevron para explotar el yacimiento de Vaca Muerta, la creación de sociedades off-shore y el sobreendeudamiento de la empresa.

El ejecutivo se fue millonario de YPF. El gobierno argentino le pagó poco más de 5 millones de dólares como compensación por sus servicios. Sin embargo, sus contactos y experiencia fueron su mejor ganancia. Ahora, el empresario tiene de nuevo puesta la mira en México, un mercado que conoce muy bien porque durante cuatro años encabezó a la estadounidense Schlumberger, uno de los principales proveedores de servicios de Pemex, y mientras fue el CEO de YPF se hizo amigo personal del entonces director general de la petrolera mexicana, Emilio Lozoya.

“Con Pemex tenemos una relación muy especial. Tengo mucho aprecio y respeto profesional y cariño personal por Emilio Lozoya. Viví en México cuatro años dirigiendo una compañía importante (Schlumberger), con lo cual tengo una relación significativa con Pemex desde hace mucho tiempo. Hay mucho cariño por el país, ya que mis hijos estudiaron ahí”, le dijo en febrero de 2015 a la revista Forbes.

Hace poco más de un mes, Galuccio regresó a Schlumberger como consejero y, según Bloomberg, se asoció con Riverstone Holdings, la mayor firma de capital riesgo centrada en la energía, para crear una nueva empresa energética y buscar inversiones en mercados ‘atractivos’ como México.

Riverstone Holdings, una firma neoyorquina de capital privado, tiene oficinas en México y junto con otros fondos ha financiado proyectos petroleros. Uno de ellos es la empresa Sierra Oil & Gas, que se quedó con dos de los 14 bloques que concursó el Estado mexicano en la primera licitación de la Ronda 1. Para las siguientes fases, esta firma se alió con Carso Oil & Gas y Carso Energy, dos negocios de Carlos Slim, aunque no logró quedarse con ningún contrato.

Sin embargo, los directivos de las firmas petroleras de Slim confían en hacer un mejor papel en las próximas subastas de 15 campos en aguas someras del Golfo de México que se licitarán en la Ronda 2, hacia mediados del año, y que se estima detonen inversiones por 11 mil 250 millones de dólares. Asimismo, Sierra Oil & Gas mostró su interés en dichos proyectos.

Por ello, la creación de una empresa con capital de Riverstone Holdings —que se ha comprometido a invertir más de mil millones de dólares en proyectos en México— y de la mano del avezado petrolero Miguel Galuccio, viejo conocido de Slim, Emilio Lozoya y otros directivos de Pemex, ha levantado la ceja de más de uno en la industria.

Por si fuera poco, la creación de esta empresa se da en el contexto de la firma de un acuerdo entre Pemex y Chevron para proyectos conjuntos en sectores como gas natural, refinación, exploración y producción en aguas profundas. Las buenas relaciones que tejió Galuccio con la plana mayor de la petrolera estadounidense están más sólidas que nunca y podría ocuparlas ahora que se ha convertido en socia de la petrolera mexicana.

CEO de ABI en México. Y hablando de CEOs, quien vino a México a dar un anuncio es Carlos Brito, el director general de la productora de cerveza más grande del mundo, ABI, dueña de Grupo Modelo. Hoy va a dar conocer sus planes globales para migrar a las energías renovables hacia el 2035. El director de la empresa en México, Mauricio Leyva, participará el jueves en el Value Investment Forum (VIF) que organiza cada año Alejandro Legorreta. Así que andarán muy movidos los de ABI esta semana.

@MarioMal.

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