El bajo perfil de OHL en México y su apuesta a EU

Mario Maldonado

OHL México pasó de ser una constructora de alto perfil a la que se le adjudicaron concesiones multimillonarias como el Viaducto Bicentenario y el Circuito Exterior Mexiquense, y una en la que sus ex directivos solían salir fotografiados, carcajeándose, al lado de políticos en eventos públicos e inauguraciones de obras, a ser una compañía de ultra bajo perfil. Tras los escándalos de corrupción en los que se vio envuelta hace cerca de dos años y la difícil situación financiera de su holding (OHL), sus directivos tomaron la decisión de desprenderse de varios activos en México y ahora están por salir de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Si bien la compañía no planea abandonar sus operaciones en el país, sí tiene otra prioridad: Estados Unidos.

En febrero pasado la constructora española OHL se adjudicó el mayor contrato de su historia en Estados Unidos. Se trata de un proyecto para mejorar una autopista en California, el cual tiene un valor de mil 200 millones de euros, el más cuantioso en la historia de la empresa en ese país.

También ha trascendido que la empresa estaría revisando la oportunidad de negocio que significa la construcción de un muro en la frontera con México, proyecto que se estima requerirá una inversión de más de 14 mil millones de dólares, según los cálculos del gobierno de Donald Trump.

Ambos proyectos, así como la fuerte depreciación del peso y el incremento en las tasas de interés, han obligado a la compañía de la familia Villar Mir a acelerar la venta de activos en México y a mirar hacia Estados Unidos.

En general, buena parte de las empresas españolas que tienen inversiones en México están revisando con lupa las perspectivas económicas del país al tiempo que miran a Estados Unidos.

Hace unas semanas, el titular de la Oficina Económica y Comercial de España en México, Jorge Mariné, reconoció que hay “un clima de incertidumbre” con respecto a la relación de México con Estados Unidos.

De esta forma, OHL México, la empresa que preside desde abril de 2016 el español Juan Osuana, quien sustituyó a José Andrés de Oteyza tras haber sido exhibido en conversaciones telefónicas de presuntos actos de corrupción, busca reducir su exposición en tierras mexicanas, donde además de las grabaciones comprometedores de sus directivos también enfrentó multas por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores por irregularidades en su contabilidad.

El viernes pasado, las acciones de OHL México se dispararon hasta 27% en sus operaciones intradía, tras filtrarse que su socio, el fondo australiano Global Infrastructure Fund, está cerca de comprar 43% de los títulos que tienen los accionistas minoritarios en uno de sus proyectos más importantes: el Circuito Exterior Mexiquense, con lo cual se deslistaría de la BMV.

Ya en octubre pasado, OHL México había acordado con el fondo IFM aumentar de 24.9% a 49% su participación de la sociedad concesionaria de dicha autopista por cerca de 400 millones de euros.

Asimismo, en diciembre su subsidiaria OHL Desarrollos vendió una participación mayoritaria de los hoteles del complejo Mayakoba, ubicado en Playa del Carmen, a la firma RLH por otros 218 millones de euros. Dicho inmueble era uno de los favoritos de políticos y funcionarios públicos.

Sergio Hidalgo, director general de OHL México, me dijo en agosto del año pasado que el posible desliste de OHL México de la BMV no tiene que ver con un tema de opacidad, sino de negocio, pese a las irregularidades que encontró la autoridad bursátil en sus estados contables.

De igual forma, aseguró que con parte de los recursos que reciban por la venta de activos planeaban seguir concursando en nuevos proyectos de concesiones en México.

“Nos interesan todo tipo de concesiones: carreteras, portuarias, de gasoductos… todo lo que sean concesiones… ese es nuestro principal negocio y así vamos a seguir”, me dijo Hidalgo.

A inicios del año, OHL México anunció que planeaba invertir 7 mil 500 millones de pesos para el desarrollo de proyectos de infraestructura durante 2017, pese a ser “un año de enormes retos no solo para el país, sino para la propia compañía”.

La prueba de fuego vendrá a finales de marzo, cuando el holding en España haga la actualización de su Plan Estratégico para los tres próximos años, hasta 2020, en el que seguramente habrá ajustes en mercados relevantes, como México.

Lo cierto es que en el país la consigna es convertirse en una empresa de mucho más bajo perfil, con menos exposición pública y política, menor escrutinio de los reguladores bursátiles y, sobre todo, desligada del fantasma de la corrupción que le ha perseguido en los últimos años.

Twitter: @MarioMal

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