El desatinado rescate de Virgilio Andrade

Mario Maldonado

El regreso de Virgilio Andrade a la palestra pública es, por decir lo menos, un desatino de la administración de Enrique Peña Nieto. El timing fue pésimo. El presidente enfrenta una crisis de popularidad y de credibilidad, y lo que menos necesitaba era resucitar al funcionario que lo exoneró, al igual que a su amigo, asesor favorito y mano derecha, Luis Videgaray, de los presuntos conflictos de interés con Grupo Higa, el contratista del gobierno detrás de dos de las residencias mas famosas de México: la “Casa Blanca” y la “Casa de Malinalco”.

¿De qué otra forma puede leerse el rescate de Virigilio Andrade, quien fue nombrado el viernes pasado director geneal del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi), sino como un reconocimiento del presidente a su labor al frente de la Secretaría de la Función Pública (SFP), la dependencia que, pese a todas las críticas en México y el extranjero, no encontró irregularidades en las relaciones del presidente y su entonces secretario de Hacienda con la empresa a la que le adjudicaron contratos públicos.

¿Valía la pena volver a poner los reflectores sobre Virgilio Andrade y revivir los escándalos de supuestos conflictos de interés con tal de cumplir la promesa que le hicieron cuando dejó la SFP, de que volvería a tener un cargo público dentro de la administración peñanietista? ¿Valía la pena después de todos los memes, las burlas, las caricaturas y las descalificaciones de las que fue objeto por exonerar al presidente y a su excompañero de tertulias en el ITAM?

Y sobre todo: ¿valía la pena rescatarlo para ponerlo al frente de una institución como el Bansefi? Es decir, ¿el gobierno federal se volvió a jugar su credibilidad para darle a Andrade lo que parece un premio de consolacion? En lo que va del sexenio Bansefi ha tenido tres directores generales, la mayoría con pocas o nulas tablas para manejar un banco de desarrollo. El primero fue el priísta Jorge Estefan Chidiac, quien dejó la institución en enero de 2015. Lo sustituyó Alejandra del Moral, acaso la que menos experiencia tenía para el cargo, el cual, sin embargo, le sirvió de trampolín para saltar a la Secretaría del Trabajo del Estado de México en octubre del año pasado. Casi de forma interina, María Fernanda Casanueva se hizo cargo del Bansefi, hasta que renunció a inicios de este año para integrarse a la Secretaría de Relaciones Exteriores con Luis Videgaray, el amigo personal de Virgilio Andrade.

En su momento trascendió que Andrade se incorporaría al equipo de Relaciones Exteriores con la entonces titular Claudia Ruiz Massieu; y luego, tras el relevo de Luis Videgaray, corrió la versión de que lo llevaría a trabajar con él a la cancillería, así como hizo como Abraham Zamora, exdirector general de Banobras, y otros funcionarios. No obstante, el costo de la decisión iba a ser mayor, así que decidieron ofrecerle la titularidad del Bansefi, además de que su nuevo jefe, José Antonio Meade, secretario de Hacienda, también es su gran amigo desde que estudiaban en el ITAM.

Lo que no se descarta es que, así como han hecho los directores anteriores del banco, Andrade brinque a otro puesto muy pronto. Quizá uno dentro de la Secretaría de Hacienda o incluso en la de Economía.

Mientras tanto, tendrá que enfrentar la difícil situación en la que se quedó el Bansefi tras el paso de sus tres directores anteriores. De acuerdo con su más reciente reporte, al segundo trimestre de 2016 registró una pérdida neta de 4 millones de pesos y un aumento del índice de morosidad, el cual creció más de tres veces el último año.

La gran pregunta es por qué Peña Nieto decidió jugársela con Virgilio Andrade, habiendo otros funcionarios con la capacidad y experiencia para tomar esta responsabilidad, como Aristóteles Núñez, el ex jefe del Servicio Administración Tributaria (SAT).

Sin embargo, Núñez ya dijo que no le interesa regresar a la administración pública. Quién sabe qué supo, qué vio o qué no lo dejaron hacer, pues basta recordar que fue uno de los funcionarios que siguió muy de cerca las investigaciones de los mexicanos involucrados en los Panama Papers, entre los cuales salieron a relucir grandes amigos del primer círculo del presidente, como Emilio Lozoya.

Por eso no se entiende el nombramiento de Virgilio Andrade. El mensaje que manda el presidente de la República es que mantendrá a sus incondicionales y amigos cerca, no importando que ello le siga sumando negativos a su popularidad y credibilidad.

Quizá por eso cuando Virgilio Andrade se despidió de la SFP, el año pasado, agradeció encarecidamente a sus “amigos” en el gobierno. Porque al final, todo queda entre amigos.

Twitter: @MarioMal

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