El ‘Diablo’ que asesora a la IP contra Trump

Mario Maldonado

Mientras más se complica la relación de México con Estados Unidos, consecuencia de la bipolaridad de Donald Trump y la mala estrategia del gobierno mexicano, toma fuerza la diversificación comercial impulsada por empresarios como Valentín Diez Morodo y Moisés Kalach, los dos principales representantes y asesores de la Iniciativa Privada (IP) en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que comenzó este miércoles en Washington.

Valentín Diez Morodo, el consejero más buscado por las empresas extranjeras, amigo del 1% de los mexicanos que controlan 49% de la riqueza del país y el cabildero más efectivo por sus relaciones con el gobierno, fue uno de los personajes clave en el diseño de las políticas comerciales que fueron a presentar Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo al equipo de Trump.

De hecho, el énfasis con el que habló Peña Nieto el lunes pasado en torno a la diversificación comercial de México tiene mucho que ver con los consejos de Diez Morodo, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), quien urgió a enfocarse en la estrategia de descentralizar la política comercial de Estados Unidos y fortalecer las alianzas y tratados con América Latina y el Caribe, Europa, Asia-Pacífico y Medio Oriente.

No es cosa menor que Diez Morodo proponga acelerar la diversificación comercial de México, sobre todo por las relaciones que tiene con empresas en Estados Unidos o bien con firmas mexicanas cuya matriz o principal mercado está del otro lado de la frontera norte. En noviembre pasado, por ejemplo, asumió la presidencia del Consejo de Administración del Grupo Financiero Banamex —propiedad de Citigroup, la poderosa institución financiera estadounidense— y es uno de los accionistas principales de la cervecera AB InBev, dueña de Corona y Budweiser, que tiene en suelo norteamericano uno de sus principales mercados.

Diez Morodo también es consejero de Kimberly-Clark México desde hace más de 30 años, al lado de Claudio X. González, otro de los empresarios con mayor influencia en los círculos políticos y de negocios. El ‘Diablo rojo’ —como le llaman algunos por su afición a los Diablos del Toluca, el equipo del cual es dueño— también figura en el consejo de la petroquímica Mexichem, del multimillonario Antonio del Valle, una de las firmas mexicanas más diversificadas, con operaciones en Europa, Asia, Estados Unidos y América Latina.

Otra firma en la que Diez Morodo tiene injerencia es Aeroméxico, que está fusionándose con la estadounidense Delta Airlines para crear uno de los grupos aéreos más poderosos de Norteamérica.

El martes pasado contamos aquí que durante la XXVIII Reunión de Embajadores y Cónsules, llevado a cabo a principios de enero, Luis Videgaray se reunió en privado con varios de los diplomáticos mexicanos para pedirles que revisen, con sentido de urgencia, la forma de atraer más inversión productiva a México y fortalecer los acuerdos comerciales con las potencias asiáticas, europeas y latinoamericanas. Lo dijo, quizá pensando en lo que días después admitiría el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: que México planea retirarse de las mesas de negociación del TLCAN si no ve condiciones favorables.

Uno de las grandes cualidades de Diez Morodo es que es un estratega que lo mismo abre mercado en Estados Unidos, que en Europa o Asia. De hecho, trabajó a Moisés Kalach, líder de la Coalición Empresarial Mexicana en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), el cual quiere echar abajo Trump, pero que planea reactivar los negociadores mexicanos aunque no tenga la misma relevancia sin Estados Unidos.

Diez Morodo, de ascendencia española, fue uno de los herederos de Grupo Modelo, el gigante cervecero que vendieron en 2013 por 20 mil 100 millones de dólares, la mayor suma que un extranjero ha pagado por una compañía mexicana. La segunda compra más grande fue la de Banamex, en el 2001 por 12 mil millones de dólares, en la cual Diez Morodo también participó como uno de los negociadores mexicanos.

Uno de los santos que le cuelgan a Diez Morodo es haber convertido a España en uno de los principales inversionistas en México. Según datos de la Secretaría de Economía, en el 2015 el país recibió de Estados Unidos 53.1% de la Inversión Extranjera Directa, mientras que España se colocó como el segundo mayor inversor, con 9.6% del total.

Y Diez Morodo, efectivamente, tiene mucho que ver con ello. El empresario ha sido clave en la expansión de las españolas Telefónica, el segundo mayor operador celular de México; ZARA, el retailer de ropa más grande del país, propiedad del multimillonario Amancio Ortega; y de OHL México, la constructora más prominente de la última década, caída en desgracia el año pasado por presunta corrupción, fraudes y malos manejos.

Posdata. Por eso Diez Morodo es el asesor de la IP en contra de Trump. Porque más sabe el Diablo por…

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