Declan Ganley es el magnate irlandés que se propuso ‘pelear’ con el gobierno mexicano el proyecto de telecomunicaciones más ambicioso de la administración de Enrique Peña Nieto: la Red Compartida, la cual pretende llevar internet y telefonía móvil a todo el país a través de un operador mayorista. La inversión público-privada estimada para este proyecto es de cerca de 7 mil 500 millones de dólares.

El viernes pasado, Declan Ganley utilizó su cuenta de Twitter para lanzar, en cascada, críticas al proceso de licitación de la Red Compartida, llevado a cabo por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), a cargo de Gerardo Ruiz Esparza. “El proceso apesta… se está favoreciendo a un solo ganador preseleccionado”, criticó el fundador y CEO de Rivada Networks, la empresa que fue descalificada del concurso por no haber entregado a tiempo la garantía de seriedad por mil millones de pesos.

El otro competidor es ALTAN, un consorcio formado por Morgan Stanley, el IFC del Banco Mundial –quienes aportarían cerca del 60% del capital de resultar ganadores–; el empresario Eugenio Galdón, fundador del operador de telecomunicaciones español, ONO; y por el presidente del Multitel, en sociedad con Miguel S. Escobedo, un inversionista mexicano con amplia experiencia en la administración de fondos para el retiro. En el grupo, además, participan las cableras Megacable y Axtel.

En su momento, ALTAN fue el grupo que generó mayor suspicacia tras de que se revelaran los socios del consorcio. No solo por la diversidad de los mismos, sino porque se incluyó dentro del mismo a dos operadores de telecomunicaciones: Megacable y Axtel, los cuales, según se ha asegurado, no tendrán injerencia directa en la operación ni administración de la Red, en caso de que el consorcio se quede con la concesión.

No obstante, este grupo tan sui generis es ahora el único postor para quedarse con el proyecto quizá más cuestionado por la industria y los analistas dada su dudosa viabilidad.

“Los mexicanos merecen una verdadera competencia, no a un vencedor preseleccionado. Nuestra descalificación inesperada genera dudas acerca del proceso de licitación de la Red Compartida e incertidumbre sobre inversiones futuras”, soltó ayer en Twitter el magnate irlandés, quien por la mañana solicitó un amparo judicial frente a la decisión de la SCT.

Ayer hablé con Declan Ganley, a quien los medios británicos le calculan una riqueza de 500 millones de dólares. Me dijo que el primer objetivo de la impugnación es que su empresa, Rivada Networks, sea reintegrada al proceso de licitación y su propuesta sea considerada junto con la del otro postor, ALTAN. Ganley cree que su demanda tiene “grandes posibilidades” de proceder y revocar la decisión de la SCT.

De acuerdo con la SCT, Rivada Networks incumplió con la garantía de seriedad por mil millones de pesos estipulada en las bases de la licitación, la cual debió entregarse el 20 de octubre. La empresa, con sede en Estados Unidos, presentó la carta de crédito del BBVA Bancomer 11 días después, el 31 de octubre.

El argumento de Rivada Networks es que el proceso se prorrogó anteriormente, supuestamente para “favorecer a ALTAN”, por lo que la extensión de la fecha de entrega de la garantía de seriedad no debía constituir una falta que los dejara fuera del proyecto, pese a que está establecido en las bases de licitación. Ahora serán los tribunales especializados los que deberán dirimir el conflicto, el cual no le viene nada bien al de por sí cuestionado proyecto, más aún si ALTAN resulta ganador.

Al respecto de este asunto, Brian Carney, director de Comunicación de Rivada Networks, me escribió que si bien la garantía de seriedad se entregó tarde, se trataba de un asunto “esencialmente administrativo, no de una omisión material”. “En su lugar, nos comprometimos colateralmente con una garantía de 4 mil millones de pesos, así que no había riesgo sustancial en el retraso”, dijo. “Nuestra pregunta es: ¿un proyecto de esta magnitud e importancia debería tener un solo participante por el retraso en la entrega de un documento? ¿Ese es el propósito de este proceso? ¿Crear un único jugador y eliminar al otro equipo minutos antes del partido, para que puede anotar gol abiertamente?”.

En toda esta historia hay un ingrediente interesante: Rivada Networks es uno de los principales contratistas militares del Gobierno de Estados Unidos. La empresa fundada por Ganley en el 2004 es la encargada de suministras las redes de comunicaciones de emergencia para la comunidad de inteligencia civil y militar de nuestro país vecino. Notas de medios refieren una amistad entre Ganley y el expresidente George W. Bush.

Incluso, en el consejo directivo de Rivada Networks hay generales, almirantes, contraalmirantes, asesores económicos, entre otros funcionarios y exfuncionarios de Estados Unidos, además de un vicepresidente de la Seguridad Nacional de ese país, de acuerdo con el libro De Ciutadans a Ciudadanos. La otra cara del neoliberalismo.

¿Será que detrás de la decisión de la SCT hay más que un tema administrativo, uno de seguridad nacional? Ya se verá.

Twitter: @MarioMal.

Correo: mario.maldonado.padilla@gmail.com

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