CIDH-ONU, GobFed: ¿Dos Méxicos distintos?

Katia D'Artigues

Toda proporción guardada, es como llamar a un doctor sabiéndose muy mal de salud y pedirle que comience su diagnóstico diciendo todas las partes que están muy bien y felicitándolo porque tiene una excelente y bien conservada dentadura… y pasar a segundo término su cáncer de pulmón y colon.

No hay el mismo diagnóstico dentro y fuera del país con respecto a la violaciones de derechos humanos en México, queda claro.

Mientras la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, “exagera” (Roberto Campa dixit) y no hay una crisis de derechos humanos “generalizada” (esa palabra en particular les molesta cantidad, recuerden el manotazo cuando otro relator, Juan Méndez, dijo lo mismo con respecto a la práctica de tortura); la CIDH se mantiene en sus observaciones preliminares a lo que será un informe país.

En este último, que se publicará a inicios de 2016, tiene un adelanto en lo que se dio a conocer el pasado viernes en un documento de “observaciones preliminares”: nuestro país queda retratado de manera dolorosísima y muy preocupante con respecto a violaciones graves a derechos humanos cometidos —ojo— por el Estado mexicano y no por algún gobierno en particular… pero que persisten.

Creo que aquí debo hacer un alto. ¿Sí se entiende la diferencia? Con el peligro de ser simplista, no es lo mismo, pero en este país el Presidente —en turno— es el jefe de gobierno y de Estado. El Presidente se va, como se han ido los que en su momento ¿conocieron o no? los delitos de la Guerra Sucia en los 70, pero la responsabilidad del Estado continúa.

¿Que se centraron en desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, tortura, delitos contra la libertad de expresión? Pues era como lógico. Y quizá no porque, como dicen, Emilio “El complotista” “La mano que mece la cuna” Álvarez Icaza adelantó el diagnóstico en una entrevista anterior… sino porque la agenda fue pública. ¿A poco uno iba a Xalapa a hablar de mmm, turismo? ¿A Tenosique a descansar a orillas del río Usumacinta y ver la plaza central de la zona arqueológica de Pomoná?

La convocatoria a organizaciones de la sociedad civil y al gobierno —a ambos— a hablar de esos temas se planteó (y publicó en internet) desde hace más de un mes.

Más allá de los dimes y diretes y lo que vendrá —joya de muestra es que un gobierno señalado por “conflicto de interés” acuse a un funcionario por lo mismo aún cuando queda claro que en la descripción de su puesto no hay tal, así como Enrique Peña no da contratos— el proceso continuará.

Para inicios de 2016 habrá un “Informe país” (que sí, adelantarán al Estado mexicano para comentarios por un par de semanas) y después de eso otras recomendaciones.

Recomendaciones, que, hay que insistir, el Estado mexicano después será llamado a informar cómo cumple en abril o quizá hasta octubre de 2016. Uno no pertenece a un Sistema Interamericano de a gratis. Aquí sí hay un seguimiento.

No es negando una realidad que a todos nos afecta como el país cambiará; es aceptando críticas y trabajando para arreglarlas. A muchos les sigue provocando prurito eso de que “de fuera”, “extranjeros” vengan a decirnos en qué estamos mal. Ayer alguien del PRI me decía (la metáfora es forzada, pero lo dijo en este contexto): “Hace no mucho los conservadores de México pedían que nos viniera a gobernar un príncipe de Austria”. Opa.

Ahora que está en México el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, un príncipe jordano, el primer asiático, musulmán y árabe en presidir una comisión así, ¿realmente creen que dirá algo diferente a lo dicho por la CIDH? ¿Él, que es experto en crímenes de lesa humanidad, que contribuyó a formar la Corte Penal Internacional? Yo lo dudo. La visita es más corta, pero similar: se reunirá con las cabezas de los tres poderes (aquí sí con Enrique Peña Nieto); también con familiares de víctimas y organizaciones de la sociedad civil.

 

El Bronco, primer gobernador independiente en el país, tomó posesión como gobernador de Nuevo León ¿a qué se enfrenta y qué no promete?

¿Es pagado de sí mismo? Sin duda. Pero, ¿qué político no tiene un ego grande, casi por definición?

¿Promete mucho, como acabar con la corrupción? ( Casi casi se puede interpretar que le dijo “reyezuelo” --en muy mal tono, que se lo creía, en lugar de gobernante y que trataba a los ciudadanos como “súbditos”-- a Rodrigo Medina) Pues sí. ¿Está difícil? Sí. Pero lo va a intentar. Él dice: “Nunca he ofrecido las perlas de la Virgen ni cosas irracionales”. ¿Es que ya pensamos que acabar con la corrupción es algo imposible?

Los políticos tradicionales ponen el grito en el cielo. Es un populista, dicen. Hizo un discurso en el Congreso lleno de lugares comunes, en tono motivacional --algo que a muchos otros les encantó-- y se le va a acabar la luna de miel.

Hay pidió 3 meses para analizar lo que le entregan; 3 meses para hacer un plan de gobierno con “todos”. Su toma de posesión, transmitida en la red social de video Periscope, tenía, aseguró, más 2 millones de personas mirando.

El suyo, anunció, será un gobierno sin militantes de partidos políticos. Nadie debe pertenecer a ningún partido. Todos deben entregar su #3de3. Les pide a todos pensar decisiones audaces.

Espero que esté consciente “El Bronco”, menos conocido como Jaime Rodríguez, aún… de lo que dice, de lo que él significa. No sé si tiene más gente apostando a que triunfe o a que falle. Lo digo por lo que significaría: la posibilidad no sólo suya, sino de otros, de gobernar bien sin un partido que lo postule; también sin el apoyo de uno en el Congreso…ese otro poder en el que, en democracia, se tiene que mantener profunda comunicación --y no me refiero a Facebook.

No es cualquier cosa lo que está en juego, ayer en el periódico La Razón una encuesta telefónica me llamó la atención: 70% de los votantes veían alternativa en los llamados “candidatos independientes”, sin partido (espero que no resulten codependientes, como decía ayer Maite Azuela). Eso es más de lo que votamos los mexicanos en muchas elecciones…

 

Qué timing político para salir del closet. Krzyszof Olaf Charamsa, nada menos que teólogo de la Congregación para la Doctrina de la Fe (lo que antes era la Inquisición) y secretario adjunto de la Comisión Teológica Internacional, acaba de anunciar que es gay y hasta pareja tiene (los dos muy guapos, por cierto).

Claro que el Vaticano se cimbró y obvio que se quedó sin trabajo. Pero más allá: lo anunció un día antes del Sínodo de los Obispos, una asamblea que tiene como meta analizar la actualidad y desafíos de la familia en el mundo actual. Ahí tienen un casito a considerar, ¿verdad?

Charamsa dijo: “Debo hablar de lo que sufrí en la Doctrina de la Fe, que es el corazón de la homofobia de la Iglesia católica. Una homofobia exasperada y paranoica. Dedico mi salida del clóset a tantos sacerdotes homosexuales que no tienen la fuerza de hacerlo”.

 

Él lo dijo:

--Veo dos problemas con los independientes: el primero, que se vuelvan mesías o mesiánicos; segundo, es que no obedecen a ningún marco de referencia, pueden salir con sus locuras , tipo Andrés Manuel López Obrador; pueden salir con ideas tipo Maduro o Chávez, en Venezuela. Como no hay marco ideológico ni un marco de referencia ni una garantía de un partido serio, pues se nos pueden ir al monte de repente: Vicente Fox. Sin más comentarios. ¡Ay ese Fox!

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