Peña, a mitad del camino

Katia D'Artigues

Llegamos, al fin, a la simbólica mitad del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Llegamos, al fin, a la simbólica mitad del gobierno de Enrique Peña Nieto. Hoy es día de entregar el Tercer Informe de Gobierno al Congreso, mañana habrá informe privado-televisado e iniciará la famosa “glosa” esa bonita práctica de citar a los secretarios de Estado —muchos de ellos nuevos en su cargo, sólo en su cargo— para que rindan cuentas al Congreso.

¿Mi apuesta? No habrá anuncios espectaculares ni autocrítica. El tono de este gobierno es parecido al “voy derecho y no me quito”. Así como no hubo autocrítica alguna al nombrar a nuevos secretarios y el Presidente se decidió por más bien hacer un “juego de las sillas” con el mismo gabinete pero en otros lugares, así será el discurso de mañana.

Al Presidente y equipo presidencial parece que poco le importa la opinión pública y menos la publicada. Esto puede ser bueno o malo. Tan seguro está que hace las cosas bien, que permanece en la misma estrategia desde el principio.

Ganó la mayoría en la Cámara de diputados, uno de sus objetivos, y eso lo tiene contento. Les salió caro el apoyo al PV, pero ahí está: pese a violar reiteradamente las leyes electorales no se le quitó el registro y hasta descuento le dieron a las multas.

Ya no es tiempo de acordar con la oposición como con el Pacto por México: aunque hay, como siempre, innumerables pendientes legislativos, las reformas que buscaba ya están; ahora falta que rindan frutos (tarea que se siente titánica por muchas razones: la crisis global, la de credibilidad, el desplome de los precios del petróleo, una disidencia magisterial que si bien disminuida no deja de dar lata).

El tono del Informe será el mismo que hemos escuchado en los spots que llenan la radio y la tele ad nauseam: todo va muy bien. Con ganas y fuerza todo se puede.

Es un poco la dinámica que permea al interior del gobierno. Le pongo un ejemplo. El resumen de las actividades del Presidente así como temas básicos que impulsa el gobierno, que se manda en un documento interno a funcionarios públicos contiene una sección que se llama: “Lo que otros dicen…” y que contiene sólo notas positivas. Es así por diseño. Sólo lo bueno. Es su derecho absoluto, claro… pero también es sintomático.

Todo parece indicar, además, al menos hasta ayer, que el Presidente no presentará iniciativa preferente alguna. Hay ya varias listas, pero lo que no gusta al equipo presidencial es la presión que ejerce la oposición para hacer cambios… o no decidirse a votar alguna iniciativa (como pasó con la Ley de Infancia al final).

Por lo pronto leía que se tiene documentado que EPN ha “cumplido” 51 de sus 223 compromisos firmados ante notario. Deberá apurar el paso porque es sólo el 22.8 por ciento.

Hasta el momento, para este mensaje en Palacio Nacional hay acreditados 450 representantes de medios de comunicación nacionales e internacionales, entre reporteros, corresponsales, camarógrafos, fotógrafos.

El año pasado, con motivo del segundo Informe, en Palacio Nacional hubo mil 300 invitados, para esta ocasión se esperan mil 500. Este Informe constará de 646 páginas, contra las 531 del segundo informe. Ahora, el anexo estadístico abarcará 864 páginas, contra 780 del segundo informe.

Ojo, será la despedida para varios gobernadores: Rodrigo Medina, de Nuevo León; Salvador Jara, de Michoacán; Rogelio Ortega, de Guerrero —hace un año estaba ahí Ángel Heladio, hasta antes de Ayotzinapa—, Marcos Covarrubias, de Baja California Sur; Fernando Ortega, de Campeche; Fernando Toranzo, de San Luis Potosí; Guillermo Padrés, de Sonora; y para Jorge López Portillo, interino de Querétaro.

 

Él lo dijo:

—Hubo desde un inicio, un linchamiento público hacia mi persona, en torno a este caso. Algunos reconocidos escritores, intelectuales, inclusive, participaron dentro de este esquema de señalamiento: Javier Duarte, gobernador de Veracruz, al referirse al asesinato de Rubén Espinosa y cuatro personas más en la Narvarte.

 

Algo muy malo, de nueva cuenta, pasó en Sonora, en una institución tan delicada como la subprocuraduría  de la Defensa del  Menor y la Familia.  Desde el 2012 se registró la venta de niños recién nacidos, los cuales eran comercializados entre 80 mil y 150 mil pesos.

¿Cómo se pudo lograr semejante situación? Con la presunta  participación de   Vladimir Alfredo Arzate  Carbajal, quien fue subdirector de esa dependencia  y director de la línea telefónica de atención a madres de familia en situación vulnerable, “Protégete”.

Él fue detenido, interrogado, lo pusieron en libertad y ahora ya no lo ubican.

Funcionaba así: él ubicaba a las madres en situación vulnerable por conflicto con drogas o deudas, que daban a luz en el Hospital de la Mujer, del gobierno del Estado,  y les quitaba al recién nacido. Hay casos en los que los ingresaban al albergue y cuando la madre de familia lo acudía a reclamar, le decían que ya había sido dado en adopción a otra familia.

Junto con José Manuel Hernández López, abogado y cómplice de Arzate Carbajal, les dieron otras actas de nacimiento a  los nuevos padres de los menores para que no hubiera broncas (este papeleo tenía un costo de 15 mil pesos aproximadamente).

De acuerdo con Carlos Navarro Sugich, procurador de Sonora, 14 personas aceptaron haber comprado a  9 de los  niños que hasta ahora se sabe, fueron vendidos.

¿Sabe cómo se descubrió todo este negro negocio? Gracias a una denuncia anónima.

Hasta el momento han sido giradas 16 órdenes de aprehensión. Tanto  Arzate Carbajal como Hernández López están acusados de  suposición, supresión, ocultación  y sustitución de padres, sustracción  y tráfico de menores. Las penas pueden alcanzar entre 15 y 40 años de cárcel.

Hasta ahora, los derechos de  los niños pasan sin importarle a ninguna autoridad de alto nivel. ¿Cómo es posible?

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