Uber y la CIRT

Irene Levy

La entrada de nuevas empresas que refresquen los contenidos en la radio comercial dará una bocanada de oxígeno a esa industria que hoy se ve amenazada por los contenidos transmitidos en nuevas plataformas

Hoy arranca el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) la licitación de 191 frecuencias de radio en FM y 66 en AM en diferentes localidades del país, con excepción de algunas como Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México y otras en dónde ya no hay espacio en el cuadrante. Es una estupenda noticia pues será la primera vez que en nuestro país se otorguen concesiones de radio mediante licitación pública, anteriormente se asignaban de manera discrecional y poco transparente.

Los valores mínimos de referencia van desde $3,000 pesos (Mahahual, Q.Roo) hasta $1,760,000 pesos (Acapulco, Gro.) para los lotes en el concurso de radio FM, y desde $1,000 pesos (Concepción del Oro, Zac.) hasta $1,536,000 pesos (Lagos de Moreno, Jal.) para los lotes del concurso de radio AM. El proceso licitatorio durará un año y se realizará en forma esencialmente electrónica vía internet:

1. La presentación de ofertas se basa en un mecanismo simultáneo ascendente, de tal suerte que se licitan simultáneamente y en forma individual primero todas las frecuencias de FM y por separado en otro concurso, todas las de AM.

2. Los participantes obtienen una puntuación con base en su oferta económica y en los componentes no económicos (estímulo de 15% en puntos para nuevos participantes en el mercado para radio AM y FM y un estímulo adicional de 3% en FM para quienes realicen transmisiones simultáneas en formato híbrido analógico/digital, utilizando el estándar IBOC desde el inicio de las operaciones).

3. Para ganar, un participante debe lograr el puntaje más alto por la frecuencia de su interés al final del concurso.

4. Por cada lote, los participantes deben establecer una garantía de seriedad que se ejecutará en caso de descalificación del participante.

5. Se establece la limitante a participar por lotes en una plaza en particular en caso de que el participante (como Grupo de Interés Económico) cuente con el 30% o más de las estaciones comerciales de la plaza.

Ante este escenario de apertura de una industria que llevaba sin nuevos entrantes más de 20 años, la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), se ha manifestado molesta a través de diferentes comunicados en los que señala, entre otras cosas, lo siguiente:

“Los integrantes de la CIRT están interesados en participar en la licitación de nuevas concesiones, siempre y cuando esta se de en lugares donde se garantice la viabilidad del mercado y la competencia efectiva”… “La inclusión de nuevas estaciones de radiodifusión detonarán en sentido negativo los mercados en los que se inserten ya que el IFT decidió simplemente no analizar la viabilidad económica plaza por plaza, con lo que se crea un entorno desfavorable para la viabilidad financiera de las nuevas estaciones y las existentes”…“El hecho de que en más de 20 años no se hayan entregado concesiones comerciales, obedeció a políticas de consolidación y desarrollo de la Radio, y respeto a políticas de mercado y una adecuada administración del espectro”… “Con esta nueva licitación de radio, el IFT actúa en contra sentido a la intención de la reforma…”

No sorprende que esté enojada la CIRT, la competencia obligará a los radiodifusores a mejorar sus contenidos y a diversificar su oferta: a cambiar y el cambio cuesta. Lo que sorprende son los “argumentos” que utiliza para atacar la decisión del IFT. ¿Desde cuándo el Estado debe garantizar la viabilidad del mercado, por qué tendría que cuidar la viabilidad financiera de las empresas, qué no son ellas las que deciden si es negocio o no entrarle a una licitación de radio, de televisión, telefonía, energía, transporte o de lo que sea? ¿Las audiencias y la diversidad, no importan? Solo para FM, el IFT recibió 518 manifestaciones de interés en la licitación. La verdadera competencia, justamente, no debe garantizar que todos los agentes económicos tengan ganancias, al contrario, se trata precisamente de una lucha en la que tendrán más éxito los mejores y, para ello, todos tuvieron que esforzarse, como sucede en una carrera. Si el Instituto garantizara viabilidad económica, ¿cuál sería el incentivo entonces para mejorar contenidos, plataformas y precios? Dice la CIRT que la ausencia de otorgamiento de concesiones en 20 años obedeció a una buena política de espectro y al respeto de la autoridad de las políticas de mercado, ¿es en serio? O sea que guardar el espectro para mantener el statu quo de los jugadores, ¿es respetarlos?

Lo curioso es que la entrada de nuevas empresas que refresquen los contenidos en la radio comercial dará una bocanada de oxígeno a toda esa industria que hoy se ve amenazada por los contenidos transmitidos en nuevas plataformas como internet; mantenerse en la zona de confort en la que hoy se encuentra la radio, implica adelantar la posible agonía que sufrirá frente a las nuevas tecnologías y eso parece no verlo la CIRT, o qué ¿le solicitará dentro de un tiempo al Instituto que prohíba el audio por internet porque amenaza su viabilidad financiera?

Pero no todo es malo para la CIRT, no es casualidad que hoy también arranque la consulta pública del proyecto de lineamientos que establecerán la forma en la que transitarán estaciones de radio AM a FM, en aquellos lugares en los que ya no había espacio y en los que ahora, gracias a la modificación de la norma técnica que redujo la separación de estaciones FM de 800 a 400 Khz., se abrirán espacios. Esto tranquilizará a algunos.

Cuando leí los comunicados de la CIRT, recordé a los taxistas que se manifestaban en contra de la operación de UBER en México, y no porque todos los radiodifusores tengan el equivalente a un Tsuru destartalado con la puerta rota, qué va, algunos tienen Mercedes Benz e invierten, pero molesta que argumentos así de simplones, que no toman en cuenta a las audiencias y que van contra la competencia, intenten representar incluso a los radiodifusores que no piensan así. UBER se queda y la apertura de la industria de la radio también. Felicitaciones a México.

Presidenta de Observatel y profesora de la Universidad Iberoamericana.

Esta columna refleja la posición personal de la autora.

@soyirenelevy

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