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¿Feliz cumpleaños Dolly?

Herles Velasco

La posibilidad de que la realidad alcance a la ficción parece ser todavía lejana, 20 años no han sido suficientes para saber con seguridad qué tipo de vida podría llevar un clon humano.

Aldous Huxley auguró en Un Mundo Feliz que la ciencia y la tecnología dominarían el futuro, no precisamente para bien. Humanos genéticamente modificados para cumplir roles específicos en una sociedad organizada a detalle para que cada miembro cumpliera con las funciones que le habían sido programadas antes de nacer; la felicidad en ese mundo radicaba en que aquellos humanos genéticamente modificados no tuvieran necesidades o pensamientos que promovieran revueltas y desestabilizaciones. Más allá del pesimismo de Huxley, la modificación genética tal como se está proyectando en la actualidad busca, más que humanos sometidos, erradicar algunas enfermedades y dolencias, al menos en los círculos más humanistas de la ciencia. Por otro lado, volviendo a la literatura, Borges exploró, desde la fantasía y con base en algunas leyendas orientales, algunas alegorías a la clonación; los espejos se rebelan y dan vida a los seres que reflejan; “antes de la invasión, oiremos desde el fondo de los espejos el rumor de las armas”, escribía el autor argentino, también con una buena carga de pesimismo.

El pasado 5 de julio se cumplieron 20 años de la primera clonación exitosa de un mamífero, la famosa oveja Dolly, esto después de casi 300 experimentos fallidos, un logro que hizo resonar de nuevo las historias de Huxley, Borges, Mary Shelley y tantos otros que habían acariciado de una u otra forma la idea del potencial de la tecnología aplicada a la genética y la clonación. Del ser conocido como Frankenstein, reflejo también de su padre-científico de quien, no por nada, adoptó el nombre, hasta los temibles personajes al otro lado del espejo de Borges, de los seres genéticamente manipulados del Mundo Feliz, de Huxley, o a la moderna Sarah Manning, de Orphan Black, ese pesimismo en la literatura, la televisión y el cine (¿El ataque de los clones?) parece estar también presente en el pensamiento científico. En el Reino Unido, de donde salió Dolly de un laboratorio escocés, está prohibido realizar pruebas genéticas en humanos, esto por cuestiones éticas y morales más que por la capacidad técnica de lograrlo, con sus respectivos riesgos, claro; incluso los rumores poco fundados de que hay por ahí humanos clonados en Estados Unidos caminando por el mundo circulan por lo menos desde 2002.

A 20 años de Dolly, la posibilidad de que la realidad alcance a la ficción parece ser todavía lejana, 20 años no han sido suficientes para saber con seguridad qué tipo de vida podría llevar un clon humano, recordemos que Dolly tuvo importantes daños hepáticos que le surgieron de la nada y que no padecía la oveja, de este lado del espejo, de la que provino. Tampoco las cuestiones éticas de lo que significa reproducir a un ser humano parecen tener prisa por ser zanjadas; Dolly no es el único clon animal, después de ella vinieron varios más, mascotas sobre todo. Sin embargo, a 20 años de uno de los logros más importantes de nuestra raza, seguimos optando porque, al menos en cuanto a los humanos, la clonación se quede todavía en los terrenos de ficción.

@Lacevos1

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