La Volpe se descose

Heriberto Murrieta

Ricardo La Volpe tira de la hebra y se va como hilo de media. Habla un rato de futbol y podría seguirse durante horas y horas. Hasta casi el amanecer. Una vez nos dieron las 5 de la mañana en un Vips de Tlalnepantla. Era una noche de otoño y su plática pudo extenderse hasta el invierno. Está obsesionado con el deporte que ocupa, según sus cálculos, 80% de su cerebro. Hay balones en cada tejido cavernoso y laberíntico plegado dentro de su cabeza.

Cuando uno lo entrevista, sabe de antemano que no evadirá ningún tema. Incluso ha habido ocasiones en las cuales dice que no va a hablar de equis tema y termina abordándolo por 20 minutos. Si la conversación es por radio, hay que cuidar muy bien los tiempos, porque se ‘encarrera’ y puede ‘montarse’ en los cortes comerciales, que caen implacables como guillotina. Detrás de su aparente hosquedad hay un tipo afable con el que se puede hablar, un charlista que cambia de tópicos sin decir “agua va”. Se le ve tranquilo y confiado, en espera de la resolución del juicio por aquel episodio escabroso de la podóloga en Guadalajara.

En entrevista para ESPN, la voz gangosa de Ricardo llena el espacio chiapaneco. Lo llenan también sus constantes reiteraciones: “te lo vuelvo a repetir”. Pero en realidad, no siempre vuelve sobre lo que antes ha dicho y en todos sus comentarios halla uno sustancia, conceptos e indudable conocimiento del juego. ‘El táctico sin tacto’, lo llamamos alguna vez, y es que no eran infrecuentes sus maltratos hacia una prensa que consideraba ignorante y que ciertamente muchas veces no hace preguntas (o las hace mal) en su afán de obtener respuestas. No es soflamero ni anda por las ramas.

El técnico de los Jaguares de Chiapas dice que se sintió “contento” por haber sido considerado para volver a dirigir a la Selección Nacional, antes de que los altos mandos se decantaran por el colombiano Juan Carlos Osorio.

Un tema interesante del que habló fue la propuesta de Jesús Martínez Patiño de que a partir del próximo torneo haya 5 o 6 jugadores nacidos en México por equipo en todos los partidos de Liga. Aunque la idea del presidente del Grupo Pachuca no le parece mala, La Volpe sugiere mejor eliminar a los extranjeros de la Primera A, para convertir a este circuito en un surtidor de jugadores para la Primera División y por añadidura, para la Selección Nacional. “Difícil que esa sea una posibilidad”, advertía ayer Jesús Martínez Murguía.

Cuando le pregunto qué porcentaje de su cerebro está ocupado por el futbol, me responde que 80%. Me consta. En sobremesas habla de futbol con fruición y no es un mito que utiliza saleros como si fueran jugadores para explicar los distintos sistemas de juego sobre un mantel. Hasta en los cruceros, esperando el siga, piensa no sólo en cómo va a parar a su equipo sino cómo anda tal o cuál jugador y de qué manera lo va a convencer de su función y optimizar sus virtudes en el terreno de juego.

Es verdad que los títulos dan un respaldo extraordinario a los técnicos y también es un hecho que La Volpe sólo tiene uno pero, ¿quién se atrevería a negar su amplio conocimiento de la estrategia y el trabajo en cancha que atesora? Cuando ha tenido jugadores con talento que lo han sabido interpretar, el resultado ha sido un futbol colectivo brillante, proponedor y ofensivo. Lavolpista, dirían sus adeptos.

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