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El auto debe morir

Héctor De Mauleón

El líder cetemista Leonardo Rodríguez Alcaine decía que el sindicato petrolero estaba en pláticas para regresar el dinero del Pemexgate. La PGR afirmaba que para el gobierno mexicano el ex diputado Manuel Muñoz Rocha seguía vivo. Andrés Manuel López Obrador anunciaba una consulta telefónica sobre su desempeño como jefe de Gobierno, cuyo costo no iba a pasar de un millón 600 mil. Emilio Álvarez Icaza se quejaba porque nadie cumplía las recomendaciones de la Comisión de los Derechos Humanos del DF.

La SNTE acababa de demandar a maestros disidentes “por ataques contra maestros de la dirigencia”. El Conejo Pérez declaraba que el argentino Carlos Bianchi le gustaba para dirigir a la Selección. Alejandra Guzmán y Celia Cruz habían triunfado en la tercera entrega de los Grammy Latinos.

El líder del PRI, Roberto Madrazo, afirmaba que no iba a permitir que el gobierno de Vicente Fox litigara la justicia en los medios.

El IFE investigaba la aportación de recursos ilícitos a la campaña del presidente. El canciller Jorge Castañeda anunciaba que el embajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe, sería removido en menos de una semana, y que su lugar sería ocupado por Roberta Lajous. Los líderes del SME afirmaban que la iniciativa de reforma eléctrica de Fox reducía la soberanía “a un asunto de pesos y centavos”.

El crimen del padre de Amaro, la película de Carlos Carrera, competía en San Sebastián. Por la cartelera desfilaban Harry Potter y la cámara secreta, El Señor de los Anillos, las dos torres, La era del hielo, Spiderman, El pianista, Frida, Ciudad de Dios y Asesino en serio. Me acuerdo, no me acuerdo. ¿Qué año era aquel?

Todo esto sucedió el 18 de septiembre de 2002, la última vez en 14 años que en la ciudad de México hubo una contingencia ambiental.

Aquel miércoles una intensa radiación solar provocó altas concentraciones de ozono. El índice llegó a 242 puntos Imeca. A la gente le ardían los ojos, le dolía la cabeza, le picaba la nariz. La Comisión Ambiental Metropolitana activó la Fase I, y anunció que dejarían de circular 750 mil autos. No existía el Metrobús, ni siquiera Segundo Piso. El Metro se volvió un caos.

La contingencia terminó un día después porque la muy eficiente Subsecretaría del Viento puso en marcha sus ventiladores.

Como queda dicho, en la ciudad no volvió a declararse una contingencia ambiental durante 14 años. Ni en lo que quedaba del gobierno de López Obrador, ni durante los meses que estuvo al frente del gobierno Alejandro Encinas, tampoco durante los años de Marcelo Ebrard. Y de pronto, a los tres años de la administración de Miguel Ángel Mancera, despertamos en las mismas condiciones que en aquel mundo atroz. Con gente a la que le ardían los ojos, le dolía la cabeza, le picaba la nariz. ¿Qué sucedió?

De acuerdo con el experto en movilidad sustentable Daniel Zamudio, sucedió la llegada de más de 600 mil carcachas en los últimos ocho meses, a consecuencia de una decisión irracional de la Suprema Corte de Justicia, que otorgó a dichos vehículos el holograma cero con base sólo en sus emisiones, y no en su antigüedad.

Sucedió la entrada a la Zona Metropolitana del Valle de México de 250 mil vehículos nuevos cada año. Sucedió la puesta en vigor de un reglamento que obliga al infinito parque vehicular a desplazarse a una velocidad ridícula, mientras arroja a la atmósfera millones de toneladas de contaminantes.

Sucedió la corrupción, que sigue permitiendo obtener hologramas a cambio de dinero (a unos pasos de los verificentros “hay gente que te ofrece brincar los autos”, cuenta Zamudio). Y sucedió, por último, “la ausencia de una política pública que impulse velozmente una red de transporte público tipo Metrobús/Mexibus”.

En 2004 la ciudad fue declarada por el Libro de Records Guiness como la más contaminada del planeta. La secretaria de Medio Ambiente de López Obrador aseguró que estábamos mejor que hacía diez años y que el Segundo Piso “ayudaría a la calidad del aire” pues iba a representar “una reducción de cinco mil toneladas de contaminantes” (La Jornada, 27 de mayo de 2014).

Hoy vemos que la política de los segundos pisos dejó anclada a la ciudad en lo peor de su pasado. Los gobernantes de la ZMVM deberían replicar, dice Zamudio, las mejores prácticas internacionales de la movilidad sustentable, las que desincentivan los Segundos Pisos y promueven redes integradas de transporte público.

Aquellas que dicen que el reinado del auto debe llegar a su fin.

@hdemauleon

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