Acapulco y Apodaca: la masacre anunciada

Héctor De Mauleón

Una madrugada de julio de 2015 se realiza un operativo en el penal de Acapulco. Las autoridades encuentran celdas de lujo, equipadas con televisores, refrigeradores, antenas parabólicas y sistemas de aire acondicionado. La revisión celda por celda, en la que participan policías federales, marinos, agentes estatales y ministeriales, arroja el hallazgo de cuchillos, martillos, tijeras, desarmadores, teléfonos celulares, películas pirata, consolas de videojuegos, hornos de microondas, aparatos reproductores y armas blancas “hechizas”.

El operativo descubre en el interior del penal a 19 prostitutas. Seis internas son halladas en los dormitorios de hombres. Aparecen diversos envoltorios “con una sustancia blanca, al parecer cocaína” y “170 envoltorios de hierba verde con las características de la mariguana”. Como nota de color, se reporta que entre los objetos requisados “había incluso dos pavorreales”.

Cinco meses más tarde, las autoridades desatan, otra vez de madrugada, un operativo en el penal de Acapulco. Encuentran celdas de lujo equipadas con televisores, refrigeradores, antenas parabólicas y sistemas de aire acondicionado. La revisión celda por celda permite el hallazgo de cuchillos, martillos, tijeras, desarmadores, teléfonos celulares, películas pirata, consolas de videojuegos, hornos de microondas, aparatos reproductores y armas blancas “hechizas”.

Esta vez aparecen también tambos de gasolina, envoltorios de droga y 36 jeringas “con líquido color amarillo”.

Siete custodios son detenidos, pero al final no se les fincan cargos.

El 19 de febrero de 2016 hay un nuevo operativo en el penal de Acapulco. Es otra vez de madrugada y nuevamente participan autoridades de seguridad federal y estatal. La revisión arroja el hallazgo… de celdas de lujo equipadas con televisores, refrigeradores, antenas parabólicas y sistemas de aire acondicionado: aparecen cuchillos, martillos, tijeras, desarmadores, teléfonos celulares, películas pirata, consolas de videojuegos, hornos de microondas, aparatos reproductores y armas blancas “hechizas”.

Se reporta el hallazgo de planchas, licuadoras, ventiladores, bocinas, espejos, cortaúñas, encendedores, aspiradoras, calculadoras y botes de cerveza.

Según el reporte mensual de información estadística penitenciaria nacional de la Secretaría de Gobernación (correspondiente a noviembre de 2015), la gobernabilidad en el penal de Acapulco, de 0 a 10, es de 5.65. Es decir, se mantiene en funcionamiento de milagro. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) le ha dado una calificación de 5.69.

Construido para albergar mil 676 reos, en sus celdas habitan actualmente 2 mil 400. Su sobrepoblación es de 43.20%. La mitad de sus habitantes no han sido sentenciados: viven amontonados y sistemáticamente son víctimas de vejaciones tanto por los grupos de la delincuencia organizada que “mandan” en el penal, como por custodios y funcionarios que, sumergidos en una espiral de corrupción sin freno, según las denuncias recurrentes, agreden físicamente a los internos, entregan raciones de comida en mal estado, “venden a precio excesivo” la visita conyugal y suelen hostigar sexualmente a las mujeres que cruzan las puertas del centro penitenciario.

Acapulco es, sin embargo, una prisión modelo si se le compara con el Centro de Rehabilitación Social de Apodaca, Nuevo León, en donde un operativo realizado el miércoles pasado reveló el hallazgo… de celdas de lujo equipadas con televisores, refrigeradores, antenas parabólicas y sistemas de aire acondicionado, así como de cuchillos, martillos, tijeras, desarmadores, teléfonos celulares, películas pirata, consolas de videojuegos, hornos de microondas, aparatos reproductores y armas blancas “hechizas”.

Doce horas de revisión a las instalaciones, así como chequeos físicos a mil 890 internos, permitieron que 107 dosis de “piedra”, 122 de cocaína y 483 de mariguana, fueran requisadas por las autoridades.

En Apodaca había celdas acondicionadas con piso de cerámica, que además de pantallas planas de televisión tenían “espejos panorámicos y cortinas”.

Según el reporte de la Segob, la gobernabilidad en este sitio es de 4.03. La CNDH le ha dado una calificación de 5.43.

¿Cuánto falta para que en estos penales ocurra una matanza como la de hace dos semanas en Topo Chico?

Probablemente nada. Porque el mismo reporte oficial lo está anunciando y porque el operativo que venga, en uno, dos o tres meses, encontrará lo mismo. Corrupción sin límite y sin freno.

@hdemauleon

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