Cuauhtémoc Blanco y la franja de la violencia

Héctor De Mauleón

Hay una franja, al poniente del estado de Morelos, particularmente violenta. En esa franja ocurre la mayor parte de los delitos de alto impacto registrados en la entidad. Es una franja vertical que atraviesa Morelos de norte a sur: para ubicarla en un mapa, solo habría que seguir el trazo de la autopista México-Acapulco: la carretera federal 95, de cuota.

Dicha autopista pasa por los municipios de Huitzilac, Tepoztlán, Cuernavaca, Temixco, Xochitepec, Puente de Ixtla, Jojutla y Tlalquitenango (junto a ésta corre la carretera libre, que no pasa por Tepoztlán, pero sí por Amacuzac).

Los municipios mencionados, y algunos que colindan con ellos, como Cuautla, Jiutepec, Emiliano Zapata, Yautepec y Zacatepec, son los que concentran los peores índices de violencia en el estado.

Según el Atlas de Seguridad y Violencia en Morelos (2014), la franja abarca 14 de los 33 municipios morelenses y ahí sucede 86.1% de los homicidios dolosos, 91.9% de los secuestros, 89% de las extorsiones, 96.3% de los robos con violencia.

Ahí se registra, también, el más alto número de jóvenes que en 2013 cometieron delitos en Morelos.

De acuerdo con el Atlas (elaborado por académicos de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, Casede) estos datos demuestran que las dinámicas de violencia criminal del estado forman parte de un problema mayor: una cadena de ilegalidad que cruza el país, en la que la carretera federal 95 funciona como “un vehículo de fenómenos de violencia asociados al crimen”.

Hay un informe de la Comisión Estatal de Seguridad del estado de Morelos (CES) que señala la presencia de grupos del crimen organizado en buena parte de los municipios que he mencionado. Según la CES, la organización conocida como Los Rojos tiene bases operativas en Puente de Ixtla, Amacuzac y Jojutla, entre otros municipios que bordean “la franja de la violencia”. El grupo enemigo de Los Rojos, Guerreros Unidos, mantiene, entre otros cuarteles de su actividad ilegal en la zona, los municipios de Jiutepec, Yautepec y Cuautla.

Gran parte de la disputa criminal que vive el estado de Morelos se debe, entonces, al intento de controlar un corredor: el corredor DF-Acapulco.

No hace falta preguntar qué corre por ahí, ni por qué la organización de Arturo Beltrán Leyva se apoderó a sangre y fuego de esa franja, ni por qué —a la muerte del capo—, el corredor quedó convertido en escenario de una sangrienta disputa entre las facciones desprendidas del cártel de los Beltrán.

El Atlas de la Seguridad y la Violencia en Morelos sostiene que el gobierno de Graco Ramírez expulsó de su discurso la existencia de ese corredor, al que el gobernador había aludido durante su campaña. “Con ello quedó intacta la franja de la violencia en Morelos”, concluye.

No hace falta preguntar, tampoco, cuál es el punto más conflictivo de esa franja: la Zona Metropolitana de Cuernavaca. En los ocho municipios que componen ese infierno se cometieron 57 mil 578 de los 136 mil 378 delitos denunciados en Morelos entre 2011 y 2013. Ahí se perpetraron mil 136 de los 3 mil 598 homicidios que hubo en la entidad en el mismo lapso. Ahí se radicaron 101 de las 236 denuncias de secuestro contabilizadas entre 2011 y 2013.

El corazón de la franja de la violencia es el lugar que va a gobernar el ex futbolista
Cuauhtémoc Blanco, cuya primera medida, según ha anunciado, será desarticular el esquema de Mando Único.

A todas luces, el Mando Único debe ser afinado. El Atlas le atribuye la reducción, en solo dos años, de la tasa de homicidios en Morelos: de 46.57 en 2012, a 24.34 en 2014. Pero el Atlas afirma también que en cuanto al resto de los delitos “no ha mostrado una mejora clara que permita afirmar el total éxito de la estrategia” (y en cambio, apunta, ha provocado un aumento en las quejas por lesiones y detenciones arbitrarias).

No hay garantía alguna de que Cuauhtémoc Blanco sepa lo que está haciendo. En todo caso, antes de dar cualquier paso, alguien debería informarle que está a mitad de un corredor criminal. Y que lo que ocurra en un eslabón, terminará sacudiendo a la cadena entera.

@hdemauleon

[email protected]

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios