La esquizofrenia como sistema electoral

Guillermo Sheridan

¿Por qué es tan complicada la democracia mexicana? Bueno, porque como somos mexicanos lo que no es complicado nos produce desconfianza. Si algo se entiende a la primera, la reacción del mexicano promedio es que si fue capaz de entenderlo no se debe a que el asunto sea claro, neto y sin ambages, sino a que hay algo misterioso que se le escapa.

El mexicano, propenso de suyo a las torceduras lógicas y a los recovecos dialécticos, reacciona barrocamente y conjetura que, si pudo entender algo a la primera, no obedece a que su inteligencia haya sido suficiente (ya por su hiperdesarrollada capacidad autocrítica, ya por experiencia olfativa) sino a que alguien o algo quiere timarlo. Y que quieran timarlo le parece normal, lo que le parece indignante es que no le hayan dicho qué le van a dar a cambio.

Un ejemplo notable de complejidad es el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), expelido por el Instituto Nacional Electoral (INE). Tiene 176 páginas en las que están retacados 394 artículos, sin contar los “transitorios”. Me asomé un poco y hallé que es muy interesante, una especie de radiografía sórdida sobre las complejidades del alma mexicana.

Hay un artículo, por ejemplo, que dispone que los ciudadanos mexicanos tienen derecho a “constituir partidos políticos nacionales y afiliarse a ellos individual y libremente”. Bueno, no está de más enterarse de que el ciudadano mexicano no puede constituir un partido político en Islandia. Ni tampoco suponer que si el ciudadano mexicano constituye un partido es porque, obviamente, ya se ha afiliado a él. Lo que sí queda claro es la oficialización de la esquizofrenia: hay ciudadanos que constituyen un partido y luego se afilian a otro. (Sobre lo de “individual y libremente” mejor ni hablamos…)

Otro artículo indica que: “Ningún ciudadano podrá estar afiliado a más de un partido político”. ¿Está claro? Pues sí, aunque entonces se justifique preguntar por qué, en los hechos, hay candidatos que son propuestos por varios partidos en coalición. ¿Por qué, si el votante sólo puede tener un partido, el votado puede tener tres o cuatro partidos? Una discrepancia entre causa y efecto que avería toda equidad: el votante puede tener un sólo partido, pero el votado los que quiera.

Para el caso, el mero hecho de que dos o más partidos hagan una coalición en favor de un sólo candidato, ¿no cancela en los hechos la particularidad de ese partido? Que el Lic. Erick Popoca Menchaca sea a la vez el candidato de tres o cuatro partidos no es indicio de popularidad ni medición de sus atributos: es evidencia nomás de que la mayoría de esos partidos claudicaron de su razón de ser.

Si su ideología y sus principios dejan tal evidencia de su propensión a la promiscuidad, ¿no demuestran esos partidos, en los hechos, que carecen de individualidad? Y de nuevo, si según la ley el ciudadano sólo puede estar afiliado a un partido, ¿cómo puede ser que los partidos mismos pueden estar afiliados a otros partidos? Inequidad bis.

Porque, desde luego, si cada partido recibió dinero del erario para ser ese partido específico y no otro, que lo use para diluir su especificidad en un candidato colectivo equivale a cometer fraude contra los causantes, que les pagamos para ser diferentes, no iguales. Que haya tres partidos en coalición con el mismo candidato significó pagar tres veces por el mismo producto (con la fecha de caducidad vencida). Así, un candidato que triunfa representando a tres partidos desfalcó por lo menos a dos de ellos y, sobre todo, desfalcó a todos los ciudadanos que los patrocinamos a fuerzas.

Una contradicción de ese tamaño postula una posibilidad no por fantástica menos conjeturable: que todos los partidos políticos puedan coalicionarse alrededor de un sólo candidato. Todos los partidos postulan al mismo señor, pero con 10 presupuestos distintos. El PAN y el PRI y el Morena y el PRD y el PT y el PVEM y el MC y el PANAL y el PESy el PUM y el PUP y todos en coalición deciden postular a un sólo paladín.

Lo único bueno sería que, por primera vez en la historia, podrían presumir que, a pesar de sus adversarios, triunfarán por una enorme mayoría de votos.

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