Qué vergüenza, presidente Peña

Elisa Alanís

Mientras en varios países se manifestaron en contra de las acciones de Salman bin Abdulaziz, el mandatario mexicano lo galardonó

Uno podría intentar comprender la timorata posición del gobierno peñista frente a las dictaduras. Tratar de entender por qué el Presidente se tomó la foto con Raúl Castro, o por qué no ha dicho ni pío frente a la persecución política que lleva a cabo Nicolás Maduro. Pero lo que sucedió en Arabia Saudita no tiene nombre, no tiene explicación.

Enrique Peña condecoró con la Orden Mexicana del Águila Azteca al rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al-Saud. El hombre que apenas este mes ejecutó a 47 personas.

Acciones aterradoras, como las que cometen los grupos terroristas y del crimen organizado más enfermos, violentos, sanguinarios. Allá lo hace el régimen, bajo las órdenes del monarca, quien personalmente firma las condenas de muerte. Cuatro de los ejecutados fueron apresados, torturados, decapitados y crucificados por participar en manifestaciones pacíficas a favor de reformas democráticas. Unos muy jóvenes.

El portal Animal Político publicó un video y las palabras de los padres y amigos de uno de los estudiantes encarcelados, atormentados, asesinados brutalmente. En una parte se lee: “El año pasado, su mamá lo visitó en la cárcel y Alí le dijo: ‘Mami, hoy vi llover… Tenía mucho tiempo sin ver la lluvia, y hubiera querido poder ponerme en pie y bailar en la lluvia... saltar y mojarme y jugar, como antes´. Adiós, Alí Sayd. Siempre vamos a extrañarte. El mundo es un peor lugar sin ti. Soñamos con un mundo mejor, donde puedas bailar bajo la lluvia para siempre...”

El Orden del Águila Azteca es el máximo reconocimiento que el gobierno mexicano otorga a hombres y mujeres por su destacada actuación a favor de la humanidad. El Presidente, con tal de vender y promover su reforma energética, fue capaz de darle la presea al tirano saudí. El soberano de un lugar donde la ley la dicta el Corán. Donde los opositores, las mujeres, o quienes desobedecen, sufren el peor destino.

Peña Nieto, como jefe de Estado, ignoró los tratados que México ha firmado y la Constitución que juró respetar. Tan solo en el Artículo I, en su párrafo tercero, establece que todas las autoridades tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.

Mientras en varios países se manifestaron en contra de las acciones de Salman bin Abdulaziz, el mandatario mexicano lo galardonó. La condecoración fue mutua.

El peso se devalúa, el precio del petróleo cae, la violencia y la desigualdad crecen, pero Enrique Peña regresará de su gira por Medio Oriente a primera hora de este sábado siendo medalla “Rey Abdulaziz”.

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