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Qué amolada les puso Eruviel Ávila a los habitantes y visitantes del Estado de México. Al más puro estilo autoritario y demagogo, decidió que no permitirá la entrada del servicio de Uber para no dañar a los cien mil taxistas que ahí operan. Que porque no va a permitir la competencia desleal.
Me imagino que de eso, de competencia desleal, saben bien en el Edomex. Por aquello de que tampoco han permitido la entrada de la alternancia en su entidad, no vaya a ser que llegue otro partido con oferta de división de poderes, transparencia, seguridad, servicio y rendición de cuentas.
¿Será que Eruviel no tiene chofer que lo lleva y lo trae cómodamente, a cualquier hora del día, desde el lugar en donde se encuentre, como los de Uber? ¿Que toma esta decisión como político visionario y no como gobernante populista? ¿Que está pensando en los usuarios y no en el negocio y voto corporativo? ¿Que en el estado que gobierna tienen resuelto el problema de transporte y de paso de inseguridad y violencia? ¿Será que hay suficientes vehículos confiables, competitivos, puntuales y que cobran tarifas establecidas y justas?
Sabemos la respuesta. Qué mal que Eruviel Ávila despoje a los mexiquenses de la posibilidad de elegir una opción más, un excelente servicio.
Ayer, desde la comodidad de mi aplicación, pedí Uber. El chofer, amable como siempre, me ofreció agua. Platicamos de los controles por los que tienen que pasar: exámenes de confianza, de ubicación, toxicológicos, psicométricos. “Tenemos que sacar mínimo ocho, y después de haber pasado todo eso, nos califican cada viaje, seguimos en observación y monitoreo permanente”. Por cierto, me comentó que es un servicio particular, que paga puntualmente impuestos, que está dado de alta en Hacienda, que no es ilegal. Al final del trayecto, la cuenta no fue mayor a la de un taxi de la calle o de sitio.
No parece justo privar a alguien de un servicio así. Lo terrible y condenable es que transportistas del Estado de México, de municipios colindantes con el Distrito Federal, hayan implementado operativos para “cazar” autos de Uber y Cabify. A ellos debería detener Eruviel.
Pero hay políticos que piensan que pueden seguir gobernando como hace setenta años y permanecer toda la vida en el poder. Aquí sí, sin competencia ni contrapesos. Análogos y anacrónicos. El gobernador Ávila está a tiempo de revisar las mejores prácticas que se dan en el mundo. No hay que subestimar a la ciudadanía, no vaya a ser que, como dicen en las redes, #EruvielseVa y #UberseQueda.
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