El sueño libertador

Eduardo Brizio

En anteriores ediciones del torneo continental, varios equipos mexicanos han estado cerca de lograr coronarse; ahora hay una nueva y gran oportunidad

Siempre le he profesado una adoración especial a la Copa Libertadores de América, la primera razón quizá obedezca, como ya lo he comentado en otras ocasiones en este espacio periodístico, a que mi queridísimo profesor don Arturo Yamasaky Maldonado (qepd), en mi juventud nos contó, al calor de unas “agüitas de pesicola”, mil y un legendarias vivencias en el prestigiado torneo continental que hicieron volar mi imaginación. Y la segunda responde a que, por esas cosas que tiene la vida, me tocó en suerte ser el primer silbante mexicano en dirigir un partido de esa naturaleza. De modo que, fantaseo con el día en que un equipo azteca (Cualquiera... bueno, hasta el América) nos pueda dar tal regalo a los aficionados al futbol.

La Máquina Celeste estuvo cerca en 2001, pero en los fatídicos disparos desde los once metros obtuvo uno más de sus gloriosos subcampeonatos ante Boca. Las Chivas hicieron lo propio frente el Internacional de Porto Alegre en 2010. Del mismo modo, los Tigres, el año pasado, acariciaron la gloria, pero quiso el destino que, gracias a un planteamiento defensivo y timorato de Ricardo ‘Tuca’ Ferretti, River Plate levantara triunfante la copa.

En esta ocasión toca el turno a los Pumas, como primer lugar de la tabla general de competencia en el Apertura 2015 y a los Diablos Rojos del Toluca, como segundo.

Los universitarios están sembrados en el grupo 7 y ya vencieron, jugando como locales en CU, al Emelec de Ecuador. También, ayer, se trajeron los tres puntos de Paraguay al derrotar al son de dos goles por cero al Olimpia. La cita es el 9 de marzo, para visitar al Deportivo Táchira de Venezuela. Después se recibe a los venezolanos el 17 de marzo, a los paraguayos el 6 de abril, para cerrar la fase de grupos en Ecuador visitando el Emelec el 13 de abril.

En 2005 los Pumas estuvieron cerca de llevarse a sus vitrinas la Copa Sudamericana, pero el destino y un arbitraje al estilo de aquellos lares lo evitaron y de nuevo, los penales, los malditos penales, nos jugaron una mala pasada, otra para recordar.

A pesar de marchar invictos, es muy temprano para echar las campanas al vuelo. Queda un largo trecho. Me parece que la escuadra azul y oro tiene equipo para contender y hasta en algún momento hacernos pensar en... el sueño libertador.

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