No eres tú, soy yo

Eduardo Brizio

El América nomás no camina. Se les ocurrió participar a manera de pretemporada en la Copa Internacional de Campeones, torneo que se celebró en cinco diferentes países, donde participaban algunos de los mejores equipos del mundo.

Así, viajaron al vecino país del norte, en donde derrotaron a los Earthquakes de San José; sin embargo, perdieron en Los Ángeles contra el Galaxy y también mordieron el polvo, en Seattle, frente al Manchester United.

Para acabarla de amolar, disputaron el trofeo de Campeón de Campeones contra el Santos de la Laguna, ligando su cuarto descalabro consecutivo.

Y le siguió la tos al perro, cuando a media semana recibieron en el ‘Coloso de Santa Úrsula’ al Benfica de Portugal, duelo que también terminaron perdiendo, al ejecutase la fatídica serie de disparos desde los 11 metros para definir un ganador.

Del mismo modo, al iniciar el Apertura 2015, en la fecha uno, no solamente fueron vencidos por el Puebla, allá en la Angelópolis, sino que se llevaron tremenda goleada, al son de 4-2, pretextando que “habían jugado con un cuadro alternativo, sin los titulares indiscutibles”.

Pero ayer, en el mismísimo Estadio Azteca, en la segunda jornada, cayeron de nueva cuenta. Ante su público, en esta ocasión frente a los Rojinegros del Atlas, quienes les clavaron un 3-1.

Fueron tantas y tan claras las ocasiones de gol que fallaron, así como híper groseros los yerros cometidos en la zaga, que dan qué pensar ¿Será que le están moviendo el tapete a Nacho Ambriz?

Lo peor de todo es que “le están echando leña a los lobos” (pintoresca frase que se le atribuye al ahora alcalde de la ciudad de la eterna primavera, Cuauhtémoc Blanco), toda vez que no podemos olvidar la gran cantidad de voces discordantes que se alzaron en contra de la contratación de Nacho como timonel del Nido de Coapa.

Siendo sinceros, a mí me pareció más un capricho que una decisión razonada, la cual se puede llegar a pagar muy caro. Ante la renuncia de Matosas, era palpable el doloroso resentimiento. Algo así como si una chava le dice a su novio: “No eres tú, soy yo”, para luego dar por terminada la relación, ante lo que el chavo se busca a la primera que le haga caso, para demostrar que él sí las puede.

Y es que esa es la frase preludio del truene... no eres tú, soy yo.

 

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