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El diario alemán Süddeutsche Zeitung (SZ) aclara que “muchas empresas o ciudadanos no alcanzaron los requisitos legales necesarios para ser mencionados” en el escopetazo mundialmente conocido como los Panamá Papers.
En ninguna parte SZ afirma que administrará la publicación de más nombres ligados al corporativo panameño Mossack Fonseca. Podría pensarse, entonces, que lo difundido el domingo es lo esencial de los 11.5 millones de documentos que, asegura el diario, le fueron entregados por una fuente “que no sabemos cómo obtuvo esa información, pero sí sabemos que lo hizo por una genuina razón moral: quería que esos crímenes financieros se hicieran públicos”.
¿Qué es lo que tenemos, pues? Un formidable, aunque desigual caso de hackeo. Ha tenido la fuerza para producir la caída del primer ministro de Islandia, pero no incluye a ningún político de Estados Unidos y sólo apunta al ex tesorero de un partido político alemán. En cuanto a México parece haber más ruido que nueces.
Hay nueve empresarios señalados por sus nexos con Mossack Fonseca. Sin embargo, la propia información advierte que no todos concretaron alguna operación: Guillermo Cañedo White, Alfonso de Angoitia, Martín Díaz Álvarez, Pablo Escandón Cusi, Ramiro Garza Cantú, Carlos Hank Rhon, Juan Armando Hinojosa, Ricardo Salinas Pliego, Amado Yáñez. Las cuentas de la actriz Edith González conducirían a un décimo, su esposo Lorenzo Lazo, quien ya con buena dosis de interpretación llevaría a Miguel Alemán Velasco.
Se habla sin más de que Mossack Fonseca enviaba regalos de navidad a 310 despachos de abogados mexicanos y se apunta a uno, Doporto y Asociados. Se registra al narcotraficante Rafael Caro Quintero, pero no hay políticos.
La familia Yunes Linares-Yunes Márquez respondió que el Omar Yunes Márquez relacionado en los Panamá Papers debe ser un homónimo. El ex director de Pemex, Emilio Lozoya, a quien se ha querido vincular porque se encontró una copia de su pasaporte en un archivo de Mossack Fonseca, negó tajantemente haber tenido relación con ese bufete de abogados. Y está la extraña inclusión de un funcionario del SAT, Óscar Fernando Trujano Sandoval, quien sería un prospecto de cliente.
En “la mayor revelación de operaciones irregulares de la historia” no hay ni luces de los ex presidentes Fox y Calderón, ni del presidente Peña Nieto. Tampoco de sus esposas e hijos. No hay directores de Pemex, secretarios de Hacienda o titulares de la PGR, ni una figura de la galería de malos del siglo XXI: Carlos Romero Deschamps, Elba Esther Gordillo, Arturo Montiel, Humberto Moreira…
Quizá simplemente sea que a los políticos mexicanos no les gusta Panamá.
MENOS DE 140. La SCT promete replantear completamente la verificación del transporte federal. Estaban en falta. Veremos.
gomezleyvaciro@gmail.com
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