El Presidente al que ya nadie le hace caso

Ciro Gómez Leyva

El Presidente habló el 27 de noviembre de 2014 como miembro de una especie política cuya supervivencia parecía en duda y creo que, al menos en la propuesta, acertó. Pero el mensaje fue rechazado en automático por la comunidad de Ayotzinapa, que lo calificó de indignante. La oposición lo consideró insuficiente

Se cumple un año de aquel mensaje con que el presidente Peña Nieto trató de atajar la percepción de que el suyo era un gobierno desaparecido. Cuando las protestas encendidas y violentas y la pesadumbre tras los hechos de Ayotzinapa. En las capas bajas, medias y altas se combinaban enojo, resentimiento y sensación de engaño.

El Presidente habló el 27 de noviembre como miembro de una especie política cuya supervivencia parecía en duda y creo que, al menos en la propuesta, acertó. Pero el mensaje fue rechazado en automático por la comunidad de Ayotzinapa, que lo calificó de indignante. La oposición lo consideró insuficiente y organismos internacionales de derechos humanos señalaron que eran repeticiones de planes fallidos o vacilantemente en curso.

Se fue un año y ni el PRI ha acompañado a Peña Nieto en los tres puntos esenciales:

· Creación obligatoria de policías estatales únicas.

· Ley contra la infiltración del crimen organizado.

· Operativo especial en Tierra Caliente.

Son 52 semanas y el PRI no ejerció su mayoría para apurar las reformas que impusieran a los mandos únicos. Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y ahora César Camacho fallaron en el intento, si es que lo intentaron. Ni qué decir de gobernadores y alcaldes. En el propio gabinete de Peña Nieto el tema dejó de ser una prioridad discursiva, si es que lo fue.

El trabajo de Marcos Muedano, publicado el sábado en estas páginas, revelaba, por ejemplo, que en Guerrero sólo ocho de los 81 municipios están integrados en el modelo de mando único. Es cierto que, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública, mil 733 municipios de los 2 mil 469, firmaron convenios para encaminar el modelo policial único. Pero el asunto sigue siendo cosa de decisiones aisladas, no de convencimiento ante el que parecía un llamado de urgencia del Presidente de la República.

No se concretaron tampoco las leyes contra la infiltración del crimen organizado en estados y municipios. Los discretos avances se dieron con alfilerazos, no con una estrategia de Estado. Por no hablar del desastre que prevalece en la Tierra Caliente. Apenas hace unos días se lanzó el enésimo operativo federal en Guerrero y ni se depuran las policías, ni bajan los secuestros, extorsiones o ejecuciones ni se reactiva la economía. Soldados, policías federales y marinos van y vienen y la Tierra Caliente sobrevive hundida en la desgracia.

Un año. No sé si tenemos un Presidente al que ya nadie hace caso, o uno al que, igual que a gobernadores y alcaldes, el drama de la inseguridad, la violencia y la impunidad no le quita el sueño. Salvo que se contamine políticamente. Como ocurría hace un año.

 

MENOS DE 140. ¿Y en las normales no habrá evaluaciones? 

 

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