La criminal mezquindad de los hermanos Castro

Ciro Gómez Leyva

Berta Soler nació en Matanzas, Cuba, en 1963. Ha vivido cada día bajo el gobierno de Fidel y Raúl Castro. Bajo la dictadura de los hermanos Castro.

El domingo en que arribaría un presidente de Estados Unidos a Cuba después de casi un siglo, Berta, la emblemática líder de las Damas de Blanco, coreó con su grupo en las calles de La Habana que nada ha cambiado en la isla, territorio de represión. Como de costumbre, la policía la detuvo. Esta vez, el gobierno demasiado observado la soltó de inmediato con la condición de que no salga de su casa lunes ni martes, los días de Obama.

“Tengo vigilancia constante, pero como mi casa no es calabozo, voy a salir”, me dijo ayer. “Si me vuelven a detener, no importa, el presidente Obama verá que el gobierno de Cuba no respeta a nadie”.

Berta integra la lista de una decena de defensores de los derechos en Cuba que deberán reunirse esta mañana con Obama en la embajada de La Habana. Aunque ella no sabe si la policía le permitirá siquiera poner un pie fuera de su casa y acudir.

Guillermo Fariñas, otro de los tenaces opositores a la dictadura, me dice más o menos lo mismo, que estará siempre y cuando lo dejen llegar.

—¿Alguna razón para estar optimista con esta reunión, Guillermo?

—La presencia de Obama puede ser un primer paso hacia la cesión de poder en Cuba. Estamos siendo gobernados por gente que tiene las manos manchadas de sangre, pero ellos, por su edad, poco a poco van a tener que ir entregando el poder a personas que no tienen las manos manchadas y que sí son más propensas a negociar.

—¿Cesión de poder, cuándo?

—Yo creo que va a tomar todavía de dos a siete años —arriesga Fariñas.

Dos a siete años. Recuerdo mis entrevistas con Fariñas durante sus huelgas de hambre a principio y mediados de 2010. Seis años atrás. Seis.

Qué formidable batalla han dado estos hombres y mujeres, los héroes de Cuba, de América Latina, extraordinarios también por el tono suave con que cuentan la vida cotidiana en la isla. Una narrativa que ridiculiza la pantomima del presidente Raúl Castro, cuando, a un lado de Obama, responde en la conferencia de prensa por los presos políticos. El dictador siempre mezquino con la verdad y el dolor, se burla: “Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos. Menciónalos ahora, qué presos políticos, dime el nombre, o los nombres, o una lista con los presos. Y si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche van a estar sueltos”.

Raúl culmina de pésimo humor su triste respuesta con un manazo y un “¡ya!” autoritario. La canalla de una falsa izquierda que se cae a pedazos y es incapaz de ofrecer un acto de nobleza. Una canalla fuera de sí porque sonó la hora de que Obama escuche in situ a Berta y a Fariñas. Si la policía los deja llegar, claro está.

MENOS DE 140: El PRI no responderá, por lo pronto, al líder antorchista Aquiles Córdova. El PRI asume que ya está comprado por Rafael Moreno Valle.

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