Y mientras, Cuauhtémoc Blanco juega squash en Plaza Loreto

Ciro Gómez Leyva

Cada que veo a Cuauhtémoc Blanco jugando squash a las 11 de la mañana de un día entre semana (digamos que ocurre con frecuencia); cada que lo veo desde que ganó la presidencia municipal de Cuernavaca, recuerdo aquella referencia de Tabucchi: o es usted un inconsciente o es usted un provocador.

Ayer, el periodismo me regaló una de esas paradojas que llevan a pensar que algo no está bien construido. Conversé temprano en la radio con el gobernador de Morelos, Graco Ramírez. Le pregunté por Cuauhtémoc y me dijo que lo había buscado más de una vez, pero que el staff le respondía que se manejaban como un equipo de futbol: ellos armaban todo para que Cuauhtémoc metiera los goles. Así que no había que molestarlo. Lo que el gobernador quisiera, que lo tratara con los porteros, defensas y extremos del presidente electo. Que no jodiera, pues.

Le sugerí en broma a Graco que lo buscara en el Sport City de Plaza Loreto, que ahí lo encontraría jugando squash. Por cierto, sin mayor talento. Se rió. Llegué al club a las 11 y ahí estaba Cuauhtémoc en la cancha 1. Pasaría por una anécdota divertida, de no ser porque Cuernavaca tiene una población de 600 mil habitantes y ha sufrido graves problemas de inseguridad. De Cuernavaca surgió uno de los dos movimientos cívicos que han conmocionado al país en esta década, el de Javier Sicilia y el ¡estamos hasta la madre!

Graco exaltaba en la conversación los logros del Mando Único, la coordinación de 5 mil policías, el centro de inteligencia, los tres cuarteles, el instituto de formación. Cuauhtémoc, en tanto, aseguraba que lo desaparecerá porque a la gente no le gusta.

—¿Qué te preocuparía de la gestión de Cuauhtémoc Blanco?

—Que la vea como una aventura más en su carrera personal. Y que no entienda que un juego de futbol dura 90 minutos y esta responsabilidad tres años. La gente de Cuernavaca decidió por un candidato que tenía el ingrediente popular del deportista exitoso. Pero no midieron si podía ser un buen servidor público.

—No quiere el Mando Único.

—Debería escuchar a los funcionarios, a la gente, medir los resultados que están a la vista. Él tiene que entender que no se trata de un estado de ánimo, sino de una decisión apoyada por mucha gente.

—Ya dijo que tendrá su policía.

—No sé con qué dinero y cómo –concluye el gobernador.

De un futbolista, Andrés Iniesta, tomo esta frase: “Lo importante no es llegar al éxito, sino disfrutar el camino”. De Javier Sicilia esta otra. Me la dijo al día siguiente del triunfo electoral de Cuauhtémoc: “Es un hombre violento y sin talento político; inestable, ignorante; su frase ‘ya me los chingué’, pronunciada para celebrar su victoria, dice mucho de él y da vergüenza”.

Bienvenido a la realidad, Cuauhtémoc. Ojalá puedas meter muchos goles.

MENOS DE 140. Procuradora Arely: dos meses, libere ya al doctor Mireles, que la PGR se desista completamente. Es lo correcto, es lo decente.

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