Rozó la bala al Infonavit

Alberto Barranco

Aunque la antesala mantuvo a régimen de té de tila a su director general, David Penchyna y sectores sociales que le acompañan, pasó casi de noche una resolución de la Suprema Corte de Justicia que de haber sido adversa a éste habría provocado la quiebra del Instituto Nacional del Fondo para la Vivienda de los Trabajadores

En el escenario estaba en juego la posibilidad de que el organismo tripartita le devolviera a sus acreditados, cinco millones para ser exactos, 350 mil millones de pesos.

La bala pasó rozando.

La manzana de la discordia era la posible inconstitucionalidad del artículo 44 de la Ley del Infonavit que permite actualizar o ajustar año con año el principal de los créditos otorgados con el incremento al salario mínimo.

Naturalmente, los réditos aumentan en la misma proporción.

La medida se debía confrontar con lo dispuesto en la adición al artículo 123 de la Constitución aprobada a la creación del Instituto bajo el gobierno del presidente Luis Echeverría.

Este señala letra por letra que el Infonavit debe establecer “un sistema de financiamiento que permita otorgar a los trabajadores crédito barato y suficiente para que adquieran en propiedad sus habitaciones”.

En el centro del ruedo, pues, estaba la definición de “crédito barato”, que los legisladores omitieron en la reforma constitucional y la propia Ley del Infonavit.

El asunto se empezó a litigar a partir del 2010, cuando el organismo empezó a calcular el monto de sus préstamos en salarios mínimos.

Los usuarios colocaron en la mesa una catarata de amparos.

El asunto, naturalmente, dado el entredicho a lo dispuesto en el precepto constitucional, rebotó hacia la Corte, cuyas primera y segunda sala emitieron sendas resoluciones… contra los solicitantes, o si lo prefiere a favor del Infonavit.

En el primer caso la votación fue de 4-1; en el segundo por unanimidad.

El problema es que las sentencias no fueron suficientes para crear jurisprudencia.

Así, en el 2014 entró a escena otro carrusel de amparos.

Un año después el asunto volvió a ventilarse en la primera sala, resolviéndose ahora bajo la misma ruta, solo que con una votación de 3-2. El voto que inclinó la balanza al apretado marcador fue el de la ministra Olga Sánchez Cordero, actualmente en retiro.

La segunda tanda de solicitudes de amparo se ventiló el 6 de julio pasado en la propia sala, correspondiéndole ahora el voto femenino a la flamante ministra Norma Lucia Piña Hernández.

El resultado ya lo sabe.

Lo interesante del caso, pese al bajo perfil con que se manejó, es que de haberse declarado inconstitucional el famoso artículo 44, el Infonavit habría tenido que ajustar los saldos de cinco millones de préstamos, descontando los incrementos al salario mínimo que los impactaron. La otra opción sería devolver la demasía a los usuarios.

La cuentita, decíamos, era de 350 mil millones de pesos, equivalentes a 3.1 veces el patrimonio del Instituto.

En la carambola, naturalmente, el recurso habría sido extraído del acumulado por los ahorros de los trabajadores, lo que habría reducido éstos en 50%.

Y si le seguimos, el monto equivale a los ingresos de dos años del Infonavit y más, menos, el total de tres años del programa de financiamiento de créditos hipotecarios.

El hubiera, dice la conseja popular, no existe, pero la taquicardia, los tronaderos de dedos, las seguidillas quién las borra.

Balance general. Canjeada por el gobierno de México la posibilidad de que el Departamento de Comercio de Estados Unidos promoviera un procedimiento contra las exportaciones de azúcar por supuesto apuntalamiento con subsidios, por un acuerdo de “cupos”, es decir cuotas libres de arancel, ahora resulta que la Casa Blanca quiere revisarlo.

La renegociación apunta a elevar a un nivel de 80% del total de envíos el azúcar estándar, llenando el resto con refinada.

Lo pactado originalmente hablaba de una relación de 53 y 47.

Naturalmente el dulce clasificado como estándar o moreno se vende a un precio muy inferior al refinado.

El acuerdo plantea que los “cupos” se calculen al inicio de la temporada de zafra y se ajusten a lo largo de ella.

El promedio, a partir del 2014 ha sido de 1.5 millones de toneladas, es decir la cuarta parte de la producción media del país, cuyo mercado interno consume alrededor de 3.5.

Anteriormente todos los excedentes se vendían en el mercado estadounidense.

El jaloneo va ser de pesadilla para los productores locales.

No problem. Aunque el Instituto Mexicano del Seguro Social dejó desiertas algunas partidas de la licitación convocada para proveeduría de banco de sangre y mínima invasión, se logró un acuerdo con quienes detentaban el contrato anterior para mantener el abasto mientras se abre otro concurso.

El organismo a su vez, rechaza los señalamientos de las firmas que perdieron terreno en la última licitación para este tipo de servicios y análisis de laboratorio, de que habría problema por la novatez de los entrantes.

Bajo un nuevo esquema que plantea la contratación por regiones, el IMSS logró reducir la concentración de proveedores.

El índice de concentración en el mercado, en el caso de análisis de laboratorio, pasó de 27 a 22 por ciento; en banco de sangre de 46 a 40 y en mínima invasión de 32 a 28.

¿Dónde quedó la bolita? El principal argumento de la Comisión Federal de Electricidad para justificar el incremento en las tarifas eléctricas de uso industrial comercial y doméstico de alto consumo apunta al encarecimiento del gas natural, el combustible que mueve sus plantas generadoras de ciclo combinado.

Sin embargo, Petróleos Mexicanos lo está comprando más barato.

De acuerdo a los indicadores de la empresa, durante enero y mayo del 2014 la factura por concepto de importación de gas natural alcanzó 644.2 millones de dólares.

El caso es que durante el mismo lapso de este año el monto fue de 670.2… sólo que con un incremento de 43% del volumen.

Pemex adquirió concretamente mil 243 millones de pies cúbicos diarios, frente a los 682 mil del 2014.

¿Dónde, pues, quedó la bolita?

Premian a Cemex. Quien acaba de recibir reconocimientos por su operación sustentable es Cementos Mexicanos. Uno de ellos reconoce a la firma como la mejor en el índice del ramo de la Bolsa Mexicana de Valores.

Uno más ubica a la compañía con sede central en Monterrey como una de las tres con mejor estrategia de responsabilidad social. Tras de los lauros está una evaluación realizada por la Universidad Anáhuac del Sur.

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