Qué tiempos aquellos

Miguel Alemán Velasco

Es turno de México para recordarle a la sociedad estadounidense el valor y la importancia de lo que nuestro país significa

South of the border, down Mexico way fue una de las más famosas canciones escritas por Jimmy Kennedy y Michael Carr, que quedó inmortalizada por décadas no sólo por sus autores, sino también por diversas versiones en las voces de Bing Crosby, Patsy Cline, Benny Goodman, Perry Como, Frank Sinatra y Willie Nelson. Asimismo, fue el tema de una película poco exitosa del mismo nombre, que estelarizaron Gene Autry y Lupita Tovar, filmada en el año 1939, de género western musical, producida por la empresa Republic Pictures Corporation, que lanzó a los más representativos actores de películas de cowboys, con estrellas de la talla de Gene Autrey, Roy Rodgers y John Wayne. A pesar de estar filmada un año después de la expropiación petrolera, el argumento insulso presentaba a un agente federal estadounidense que acudía a México a prevenir que fuerzas extranjeras (alemanas) se apropiaran de las concesiones petroleras.

En el contexto de la Segunda Guerra, en agosto de 1940 el presidente Roosevelt creó la Oficina de Coordinación de Asuntos Interamericanos (OCIAA), a cargo de Nelson Rockefeller. Concebida como agencia de propaganda tuvo una división de cine, la cual, además de promover películas con una visión positiva de Estados Unidos, buscaba eliminar estereotipos de la sociedad estadounidense en contra de los países y ciudadanos de Latinoamérica. Se utilizó el poder de Hollywood para convencer a los estadounidenses de la importancia y los beneficios de una amistad Pan-Americana. Fue así que como parte de la “Política del Buen Vecino” el gobierno de Estados Unidos promovió la filmación de películas con un contenido positivo hacia América Latina, así como la recomendación —que tenía forma de obligación— para la contratación de artistas mexicanos e hispanoparlantes, como la cinta de Mexicana, con Tito Guízar y Rita Moreno. Quizá la producción más memorable fue la que realizó Walt Disney, titulada Los tres caballeros. Muchas productoras de cine tomaron las locaciones en Durango y de otras partes del país como escenarios para sus filmaciones, que se caracterizaban por un contenido patriótico, el triunfo del bien a través de la justicia y la ley, pero sobre todo el uso de armas de fuego como elemento significativo de la trama.

Muchos años han pasado desde entonces, y a pesar de la creciente vinculación positiva de nuestras economías, la fortaleza de la integración de una zona comercial de importancia global y la construcción de una relación de alianza pacífica entre nuestros países se han generado nuevos estereotipos negativos sobre México, que hoy son inspiración del aspirante republicano a la Presidencia de Estados Unidos.

Es evidente que la relación con México es una de las múltiples piezas del ajedrez político entre los partidos y candidatos estadounidenses. Por ello, es pertinente fortalecer la acción diplomática que permita demostrar las valiosas ventajas y aportaciones que resultan de las relaciones comerciales, industriales, turísticas y sociales que nutren a ambas naciones. De ahí, que más que hacer eco de la actitud beligerante y ofensiva en el plano político, lo que más conviene es promover una visión digna y constructiva de largo plazo de las relaciones entre México y Estados Unidos, pues la indignación y la ofensa sólo producirán más descalificaciones que oportunidades de conciliación. Es turno de México para recordarle a la sociedad estadounidense el valor y la importancia de lo que nuestro país significa, sin menoscabo de la importancia de afrontar los graves problemas de los que se nos acusa, que bien sabemos, son compartidos por ambos países.

Rúbrica. Declaración presidencial contundente. La crítica y la descalificación quedan fuera de lugar ante el valor moral de la verdad.

Político, escritor y periodista.
@AlemanVelascoM
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