Nuevo Polanco: craso error

Jorge Montejano

Nuevo Polanco, operación urbana cuasi-unitaria de envergaduras no vistas desde la construcción del conjunto de vivienda social de Tlatelolco y que actualmente lleva edificadas cerca de 200 has. en las colonias ex industriales de Granada, Nueva Granada e Irrigación, ha sido severamente criticada principalmente por no contar con estudios técnicos que avalen la dotación de servicios urbanos como agua, luz, recolección de basura, transporte público, etcétera, para soportar la alta densidad que suponen estos nuevos conjuntos.

Anteriormente, la actual zona de Nuevo Polanco —ubicada en la delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México—, albergaba desde los años 30 del siglo pasado industrias concentradas principalmente en los sectores automotriz, de alimentos y bebidas y fabricación de telas, que hacia finales de los 90 comenzaron un proceso de deslocalización, dejando grandes predios vacíos.

Nuevo Polanco, representa un caso particular de una historia que tiene como punto de partida los años 70 del siglo pasado, cuando se presentó una gran crisis energética mundial derivada del alza generalizada del precio del petróleo. Al aumentar los precios, un gran número de empresas en todo el mundo —especialmente en EU y Europa—, se vieron obligadas a reorientar sus lógicas de producción para evitar pérdidas. No sabían con certeza si la gente tendría dinero para adquirir sus productos a corto plazo, por lo que en lugar de producir y almacenar grandes cantidades, decidieron producir menos y en el momento que el consumidor lo deseara. Al mismo tiempo, el paulatino incremento del valor del suelo de muchas de esas fábricas, orilló a los industriales a relocalizarse en zonas más baratas con plantas más modernas y de menor tamaño, provocando ello grandes vacíos urbanos al interior de la ciudades en espera de ser reutilizados.

En el caso europeo, la mayor parte de estos grandes vacíos fueron sustituidos con palacios de congresos, centros culturales, educativos, comerciales, deportivos, de salud.

Sin embargo, Nuevo Polanco, en lugar de aprovechar la oportunidad de volver a conectar la ciudad mediante lotes pequeños y de escala humana, crea gigantescos complejos cerrados de vivienda que reducen la posibilidad de conexión vial; genera espacios ‘exclusivos’ al interior y carece de espacios públicos y áreas verdes, negando cualquier relación con la comunidad en la que se inserta.

En un artículo reciente de The Wall Street Journal (Junio-3-2014), se destaca el desarrollo de Nuevo Polanco como “un caso de ‘libro de texto’ de lo que puede salir mal cuando la infraestructura no puede seguir el ritmo de desarrollo de los bienes raíces”. Por ello, Nuevo Polanco es un craso error.

Miembro de número de la Asociación Mexicana de Urbanistas.
@jorgemontejano

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