La batalla por el control del cetro

Javier Vargas

En ajedrez, las piezas logran su mayor eficacia en el centro del tablero, esto es, en las casillas e4, e5, d4 y d5. Se trata del punto equidistante de los bordes y donde converge la mayoría de las acciones. Es por eso que el objetivo básico de la fase de apertura es su dominio, ya que las piezas ahí ubicadas aumentan su radio de acción y obtienen más movilidad. Según la teoría, el éxito de la contienda depende en buena medida de la batalla por la hegemonía en esa área.

El maestro Baruch Wood, en su libro Ajedrez, dice: “En la extensa historia del ajedrez, a medida que transcurre el tiempo, la profunda importancia del centro ha sido cada vez más firmemente reconocida. El curso de cada partida depende de la situación sobre las cuatro casillas centrales. Afirmar la importancia del centro no significa que todas las piezas deberían ser ubicadas allí. Esto produciría un bloque de figuras que resultaría ruinoso al estorbarse mutuamente. Su significado reside en que se deberá dirigir continuamente hacia las cuatro casillas críticas la acción de las piezas manteniéndola tan cerca de éstas como sea posible, procurando a la vez que cada una interfiera lo menos posible con la movilidad de las demás”.

Desde la simbología, el centro es la base de la ascensión espiritual, lugar de las coincidencias de los opuestos, del fluir de lo interior a lo exterior y del tránsito de la divergencia a la convergencia.

En ajedrez, la habilidad para dominar las casillas centrales es tan importante como la técnica de finales. En el libro El contrataque en ajedrez, se lee: “Quien posee el centro posee la iniciativa. Esto se desprende de la índole misma del ajedrez: desde el centro, una pieza puede desplazarse rápidamente a cualquier otro sector del tablero y participar tanto en la defensa como en el ataque. Por ello es del todo lógica la batalla que se libra para dominar el centro, primera etapa de un eventual contrataque en esa zona”.

Partida del torneo de candidatos al título mundial de la FIDE, que se celebra en Moscú. A partir de un oportuno control del centro, las blancas toman la iniciativa, dinamizan su accionar, ganan una pieza y se imponen categóricamente.

Blancas: Segey Karjakin (2760)

Negras: Hikary Nakamura (2790)

Moscú, Rusia, marzo 12 de 2016

Defensa india de dama (Eco E15)

1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cf3 b6 4.g3 Aa6 5.b3 Ab4+ 6.Ad2 Ae7 7.Ag2 d5 8.cxd5 exd5 9.0–0 0–0 10.Cc3 Cbd7 11.Dc2 Te8 12.Tfd1 Cf8 13.Ce5 Ab7 14.Ac1 Ce6 15.Ab2 Ad6 16.e3 a6 17.Ce2 c5 18.dxc5 Cxc5 19.Cd3 Cce4 20.Tac1 Tc8 21.Db1 De7 22.Ad4 Txc1 23.Txc1 b5 24.b4 Cd7 25.a3 Cf8 26.Aa1 Ce6 27.Da2 Ac7 28.Cd4 Ab6 29.h4 Cxg3 30.fxg3 Cxd4 31.Axd4 Axd4 32.exd4 De3+ 33.Df2 Dxd3 34.Tc7 f5 35.Txb7 h6 36.Axd5+ Rh7 37.Ag2 Te2 38.Af1, rinden negras, 1-0.

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