AMLO, intolerante

Javier Bolaños

Al margen de las preferencias electorales de cada uno, y de las filias y fobias que un personaje como Andrés Manuel López Obrador levanta, hay un hecho objetivo que refleja de cuerpo entero un rasgo importante en su personalidad, y que no puede pasar inadvertido, para alguien que busca gobernar el país.

Me refiero al talante intolerante que ha aflorado otra vez en el presidente de Morena, que en las pocas entrevistas que ha concedido se ha mostrado como una persona que no respeta las ideas o actitudes de los demás, si no coinciden con las propias.

Uno de los valores de la democracia se encuentra precisamente en la pluralidad, donde en una misma sociedad pueden coexistir diferentes cosmovisiones de la vida y del quehacer político, sin tener que descalificar ni agredir a quienes piensan de manera diferente, pero Andrés Manuel no respeta a sus contendientes ni a los periodistas y agrede el libre ejercicio de la libertad de expresión.

¿Y tú crees que habrá fraude en el Estado de México? Preguntó Pepe Cárdenas, y la respuesta fue otra pregunta y la descalificación. Dijo AMLO “¿no te has dado cuenta?, ya hasta pareces del INE tú o del Trife; o como se llama la otra, la Fepade, esa cosa, donde se hacen de la vista gorda”.

Y más adelante, vuelve a inquirir al periodista, ¿a poco no te da a ti, como mexicano, ya no hablemos de tu oficio como periodista, cómo no les da vergüenza, presentar los videos de Eva Cadena? Y arremete contra esta casa editorial por difundir los mismos.

El intolerante, de acuerdo con analistas de la personalidad puede tener uno o varios de estos rasgos:

1). Es fanático, considera su creencia como la única verdad posible y buscará siempre la hegemonía de sus ideas.

2). Es rígido, su cariz psicológico le propicia ansiedad para combatir cualquier idea diferente.

3). Se cree experto en todo, se considera autosuficiente para retar a cualquiera que pueda exponer un punto de vista diverso al suyo.

4). Es muy difícil que escuche, encima las ideas, arrebata la palabra, con la idea siempre de ganar cualquier debate.

5). Su mundo es monocromático, dado que, es incapaz de aprender de otros, solo ve en su entorno buenos y malos, donde desde luego, asume el papel del líder de los buenos.

6). No es el mejor para lo espontáneo o imprevisto, por su rígida personalidad vive estresado esperando que sus resultados sean los planeados, experimenta por lo mismo intensos momentos de frustración.

Derivado de este esquema, quien escuche completa la última entrevista que dio este personaje a Pepe Cárdenas, en el espacio radiofónico vespertino de Grupo Fórmula, podrá coincidir en que AMLO es intolerante, y que está actuando de forma idéntica al presidente Trump, que todos los días descalifica el trabajo de los periodistas de su nación, a los que acusa de solo dar malas noticias.

“Y ya no sigan calumniando ustedes, —hablando al entrevistador y a los periodistas— se los digo con todo respeto, hagan un periodismo independiente, distante del poder cercano al pueblo y digan la verdad… (su verdad).”

Vicepresidente de la cámara de diputados

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