Bosnia y México

Héctor Cárdenas

Bosnia y Herzegovina es uno de los países más jóvenes del mundo, con solo 25 años de independencia, pero cuya historia se remonta a las épocas neolíticas, poblado hace siglos por ilirios y celtas, incorporado al Imperio Romano y posteriormente colonizado por las corrientes eslavas que incursionaron en los Balcanes alrededor del siglo octavo.

Su capital, Sarajevo, descrita por Juan Pablo II como la nueva Jerusalén, fue escenario del asesinato del heredero al trono del Imperio Austro-Húngaro, el archiduque Francisco Fernando, episodio que detonaría la Primera Guerra Mundial.

La mayoría de la población de Bosnia profesa la fe musulmana, toda vez que perteneció al Imperio Otomano del siglo XV hasta su disolución en el siglo XX, razón por la que predomina sobre otras minorías. Más tarde formó parte del Imperio Austro-Húngaro y a la disolución de éste, del reino de Yugoslavia y después como una república federativa de la Yugoslavia de Tito, hasta su colapso en 1992, fecha en que declaró su independencia.

Bosnia ha sido escenario de los conflictos religiosos entre musulmanes, católicos y ortodoxos por ser un país multiétnico y multi-confesional. Sin embargo, por mucho tiempo sus habitantes convivieron en paz con las comunidades serbias y croatas. Esta situación cambió con la disolución de Yugoslavia debido a las ambiciones territoriales de Serbia, que contemplaban la división del país entre bosnios musulmanes y serbios ortodoxos. Esto daría lugar a una confrontación entre ambas comunidades, conocida como la Guerra de Bosnia, conflicto que duraría tres años, marcado por la violencia, la destrucción y sobre todo por la política xenófoba de “limpieza étnica¨ preconizada por Serbia, que acabó con la vida de casi 250 mil personas.

Bosnia es en la actualidad una nación que aspira a expandir sus relaciones exteriores, particularmente a convertirse en un país miembro de la Unión Europea y eventualmente de la OTAN, lo que le permitiría consolidar su estatuto de nación independiente y soberana.

México y Bosnia mantienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadas concurrentes y el acercamiento entre ambos países se ha manifestado en la cooperación en diversos ámbitos, sobre todo en la promoción del turismo, tomando en cuenta las oportunidades que ofrece este importante sector. En la actualidad residen en México unos veinte ingenieros bosnios que prestan sus servicios en la industria aeronáutica.

Recientemente el gobierno bosnio decidió dar un primer paso para estrechar la vinculación con México al establecer un consulado honorario en la capital, con la intención de promover el comercio, la cultura y el turismo entre ambos países.

El embajador de Bosnia, concurrente desde Washington, señor Harris Hrle realizó una visita a México con el propósito de asistir a la inauguración del consulado el pasado 25 de mayo. Este gesto revela la importancia que Bosnia otorga a sus relaciones con México. Dicha representación consular estará a cargo de la señora Nadine Karachi de Estrada, ciudadana mexicana de origen bosnio, quien cuenta con un ambicioso proyecto para promover el comercio, la inversión, la cultura y el turismo del país balcánico en México.

Por su parte, el embajador Hrle ha manifestado el interés de su país por recibir en visita de Estado al presidente Peña Nieto, que sería correspondida en su oportunidad por el jefe del Estado bosnio.

 

Embajador en retiro

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